Por Musa Ardem
La burocracia de UTA no tuvo otra opción que la de parar las líneas, ya que las patronales ni siquiera cumplen con lo que se comprometieron a pagar. La huelga de choferes, más allá de la política siniestra de los dirigentes del sindicato, es una demostración clara de que, cuando los laburantes se lo proponen, ponen al gobierno y a los empresarios contra las cuerdas.
En ese marco, las bases del gremio de colectiveros no deben acepar cualquier promesa o dádiva, tienen que ir a fondo y mantener las medidas de lucha hasta que consigan la suma adeudada, e incluso un aumento por encima de esta, que compense lo perdido por la inflación. Para eso, deben realizarse asambleas en todas las líneas, que voten esta moción y la exijan a la conducción gremial que acate la decisión democrática del conjunto.
No hay que aceptar, que, para compensar un poco lo perdido a nivel salarial, el gobierno permita el aumento de los boletos, porque, en ese caso, quienes pierden son todos los trabajadores y las trabajadoras, que tienen que viajar en colectivo. ¡Las grandes patronales y el FMI, que están ganando fortunas, tienen que pagar el boleto, manteniendo y profundizando los subsidios, y los salarios obreros! Para lograrlo, hace falta una gran lucha, que solo con el control democrático de las bases se puede llegar a concretar, ya que Fernández y los burócratas que conducen la UTA, van a tranzar en cualquier momento!
Desde la izquierda y los sectores combativos tenemos que apoyar el paro de los colectiveros y organizar la solidaridad activa, porque si ganan ganarán todos los sectores en lucha y los que se propongan comenzar a pelear contra los efectos del ajuste gubernamental. ¡Que la crisis la paguen los que la provocaron, los capitalistas, y no los trabajadores y las trabajadoras, que siempre terminan pagando los platos rotos de la misma! Desde Convergencia Socialista nos ponemos a disposición de los choferes para que triunfen.

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