Por Juan Giglio
La convocatoria del gobierno para concretar un pacto de
gobernabilidad en Córdoba -que fue anunciada con bombos y platillos por Milei
hace muy pocos días- está a punto de naufragar, debido a la derrota del
oficialismo en la cámara de senadores, cuya mayoría acaba de votar en contra del Decreto
de Necesidad y Urgencia, DNU.
El Gobierno reaccionó esta noche con un duro comunicado
tras el revés en el Senado con el DNU. Allí pone entre signos de interrogación
la convocatoria al pacto de Mayo que había convocado en la apertura de sesiones
legislativas. “Lo acontecido hoy en la Cámara de Senadores de la Nación atenta
contra la convocatoria del presidente”, señala el comunicado difundido por la
oficina de prensa presidencial. (La
Nación, 15 de marzo)
A todo esto, hay que sumarle un hecho que debilita aún más al
ejecutivo: el desacato de la vice, que, a pesar de las
directivas de su “jefe”, convocó a la sesión que terminó repudiando al DNU. El
mandatario apuntó contra la vicepresidenta por haber convocado a una sesión
para tratar el mega DNU. José Luis Espert no descartó que haya en marcha un
plan de desestabilización. Los bloques opositores en la Cámara alta tendrían
los votos para rechazar el decreto. (Página 12, 15 de marzo)
Aunque desde el gobierno declararon que “no pasó gran cosa”
y que todo “continuará igual”, la verdad es muy distinta. En apenas tres meses
de gestión, Milei no ha sumado más que fracasos en varios de sus intentos legislativos. También se vio obligado a retroceder con la implementación del “protocolo anti piquetes”, frente a movilizaciones
multitudinarias, como la de este último 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Esta realidad fue registrada por los representantes de la burguesía
más concentrada, que, aunque apoyan los lineamientos generales del plan “motosierra”,
desconfían de que Milei sea capaz de garantizarlo. De ahí, que
un sector del stablishment haya comenzado a discutir la manera de reemplazar al
presidente en un hipotético escenario de crisis social. La vice presidenta, que no casualmente declaró su vocación de “defender la institucionalidad”,
se prepara para ocupar ese cargo, rosqueando con los más
miembros más encumbrados de la “casta” senatorial.
Quienes están más que preocupados por esta perspectiva, son los líderes del FMI, que enviarán la semana próxima una misión para “monitorear” la marcha del ajuste y para hacerle algunas recomendaciones políticas al gobierno. También la semana próxima llega una misión del FMI comandada por Rodrigo Valdés. En el Tesoro existe voluntad de apoyar a Milei, pero la burocracia tiene dos dudas cruciales. Está escrito en un “memo” del FMI. Así dice: “La principal preocupación es que los números del déficit no son sostenibles”. La otra, más política: “No vamos a avalar con un préstamo una dolarización en la Argentina”. (Clarín, 15 de marzo)
Los dueños del mundo, que, para colmo de males, están metidos en una guerra
comercial intensa con China, tratan de cuidar su patio trasero, amenazado por
la voracidad del imperio asiático, que consolidó posiciones en Brasil, Bolivia
y Uruguay. Para eso pretenden contar con agentes gubernamentales confiables, algo
que, por lo menos hasta el momento, Javier Milei no parece tener.
Nos dirigimos hacia una situación en la que primarán las peleas en las alturas del poder, una dinámica que favorecerá la irrupción y la radicalización del movimiento de masas. No serán los
burócratas sindicales quienes comanden la resistencia obrera, razón más que
suficiente para que la izquierda se juegue a ocupar ese lugar, impulsando con
fuerza y mucha audacia el programa de la revolución socialista.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario