El
gobierno no logra salir del atolladero que representa el intento de aprobación
de la ley ómnibus, ya que está en una carrera constante por llegar a acuerdos con
los gobernadores y legisladores de la oposición, en la que retrocede más de lo
que avanza. Para eso y con el propósito de acelerar los tiempos, dejó sin
efecto el plan fiscal, uno de los puntos centrales del ajuste, ya que implicaba
una profundización del saqueo y el aumento de las retenciones.
Ante los desacuerdos en la discusión en particular del articulado, el Gobierno pateó el tablero el viernes cuando comunicó la decisión de sacar el capítulo fiscal de la Ley Ómnibus[1]. Aunque Milei dejó afuera el planteo de las retenciones al agro, para acercarse a los caudillos provinciales, volvió a alejarse de estos, debido al retroceso en cuanto al impuesto a las ganancias, ya que los gobernadores reciben una parte de este gravamen a los salarios.
Por esta razón, el ministro Guillermo Francos tuvo que prometerles, que, a cambio de este las provincias coparticiparían del impuesto “País”, que es el que corresponde a la compra de divisas. Queda cada vez más claro, que, a pesar de los amagues bonapartistas y los intentos de gobernar por decreto, hasta ahora el gobierno nacional no ha hecho más que ceder a los representantes de la oposición patronal y de la burocracia sindical.
Tal es así, que de la primitiva ley ómnibus queda muy poco, de la que cayó, entre otras cosas, el plan fiscal y el núcleo duro de la reforma laboral. En ese marco, Milei tratará de ganar algunos puntos, de manera de conseguir una derrota digna. Entre estos está, en el centro, la cuestión de los súper poderes o delegaciones extraordinarias, que todos los presidentes anteriores han tenido, porque les permite evitar el Congreso para avanzar en la implementación de ciertas medidas de gobierno.
El problema para Milei es que, de lograrlo, no le aportará nada en función del “déficit cero” que les prometió a los funcionarios del FMI y de las grandes corporaciones imperialistas, que se habían ilusionado con semejante perspectiva. Por lo tanto, al dúo Caputo/Sturzenegger no le queda otra que profundizar el Plan “Massa”, a través de su principal herramienta: el impuesto inflacionario.
Algo
de esto dejó entrever Milei, en una entrevista con la ex CNN, Patricia Janiot,
a quien le dijo que el país está cada vez más cerca de la dolarización, que
puede significar un nuevo salto del dólar oficial y, por lo tanto, otra devaluación
más violenta del peso y su consecuencia directa en cuanto a la caída del poder
adquisitivo de los salarios obreros.
¡A
la clase trabajadora y el pueblo no les queda otra que luchar para acabar con
el ajuste y los ajustadores, ya que, se mantenga o caiga la ley, mientras
continúen gobernando, continuarán atacando a los y las de abajo para beneficiar
a los grandes capitalistas! Hay que preparar un nuevo Argentinazo y convertir al
país en una gran asamblea, en la que se discuta y resuelva qué “modelo” hace
falta para salir de la crisis: el actual, que es el de todos los representantes
de la burguesía, oficialistas u opositores, o el que proponemos los
revolucionarios.

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