Patacones, lecops y otras cuasi monedas emitidas durante la crisis de 2001
Por Damián Quevedo
La reciente huelga y movilización de la policía provincial y los trabajadores de la salud en La Rioja, es una clara manifestación de la crisis en la provincia del ídolo de Milei, Carlos Menem. Lo que allí pasa expresa la situación de varias provincias, que, debido a sus respectivos déficits, están presionando al gobierno nacional por los fondos de la coparticipación.
La realidad riojana es tan crítica, que su gobernador,
Ricardo Quintela, propuso la emisión de una moneda propia para pagar salarios
adeudados. El territorio riojano vivió
horas de tensión por una manifestación encabezada por las fuerzas provinciales
de seguridad y del personal de salud. En este contexto, Quíntela lanzó una
batería de medidas para paliar la crisis y deslizó la posibilidad de crear una
moneda propia[1].
En el mismo sentido, en diciembre pasado, el ministro
de gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, sostuvo que evalúan
hacer lo mismo, una medida, que, años atrás, supo tomar otro gobernador
peronista, Carlos Ruckauf, quien emitió los famosos “patacones”. El plan de
ajuste de “rucucu” fue enfrentado grandes huelgas estatales.
La emisión de cuasi monedas, como sucedió en Buenos
Aires y otras provincias, previo al estallido social de 2001, demuestra que la
caída a pique del valor del peso, que, en ese marco, no alcanza para cubrir los
gastos permanentes, como salarios de empleados públicos. Esta situación es un
verdadero círculo vicioso, porque empuja la carrera inflacionaria y devalúa aún
más la moneda.
La emisión de bonos o billetes con otra denominación no
resuelven el problema, ya que no están respaldados por nada, ni por su
equivalente en dólares -como era usual cuando ingresaban dólares por
exportaciones- ni, mucho menos, por la capacidad productiva local, que sería lo
más sano en términos económicos.
Esto último es la base material de la fortaleza de cualquier
moneda, lo que determina su valor y su precio. Por eso, las monedas más fuertes
son las que emiten los bancos centrales de los países desarrollados -EE.UU.,
Unión Europea, China, Japón, Rusia- cuyos capitales provienen de la explotación
de poderosas empresas monopólicas y el saqueo de sus colonias.
La aparición de estos papeles de reemplazo a la moneda
oficial, es una muestra, en definitiva, de la crisis de la industria nacional,
de la recesión y del freno en el proceso de desarrollo capitalista argentino,
cada vez más colonizado y dependiente. De concretarse, no sería más que un
placebo para la economía, como sucedió en 2001, donde no resolvió absolutamente
nada.
La única manera de tener una moneda fuerte es cambiando
la matriz productiva, paralo cual es necesario romper con las grandes
potencias, que quieren que la Argentina se mantenga y consolide como proveedora
de materias primas. Los imperialistas harán todo lo posible para evitar que crezca
y se extienda la industria nacional, porque, para seguir ganando, no aceptan la
existencia de competidores de sus productos, los que dominan el mercado.
Mucho menos aceptarán esto en el marco actual, donde las
potencias están metidas en una guerra comercial para defender sus mercados y
conquistar el de sus rivales. Por eso, los políticos capitalistas argentinos,
en vez de luchar contra esta realidad, se pelean entre sí para defenderlos
intereses de uno u otro imperialismo.
La lucha por conquistar una segunda y definitiva
independencia nacional es, en la actualidad, fundamental. Una pelea que solo
puede llevar adelante la clase trabajadora, con la conducción de un partido o
movimiento revolucionario de carácter socialista.
[1] https://www.ambito.com/economia/javier-milei-avalo-uso-cuasimonedas-las-provincias-y-advirtio-que-los-gobernadores-podrian-tener-perdidas-los-ingresos-n5921047
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