miércoles, 13 de diciembre de 2023

Milei, con el apoyo de la burocracia sindical, en guerra contra los trabajadores ¡Organicemos la resistencia desde abajo!


Por Damián Quevedo

Finalmente, luego de dos días de gobierno sin anuncios, el ministro de economía Luis Caputo, anunció un paquete de medidas en sintonía con lo que se esperaba. Estas, en los hechos, significan un salto adelante de la política que venía implementando el gobierno anterior.

El conjunto de políticas empujará una aceleración brutal de la inflación, y, por lo tanto, un golpe de knock out al bolsillo de la clase obrera, ya que aumentarán de manera exponencial los precios de los productos de consumo masivo, las tarifas del transporte público y en los servicios de energía. 

Se reducirán los subsidios a la Energía y al Transporte. El ministro de Economía expresó que "hoy el Estado sostiene artificialmente precios bajísimos en tarifas energéticas y transporte a través de estos subsidios".

Además, hizo un guiño a las provincias remarcando que "los subsidios al transporte en el AMBA son un acto de profunda discriminación con las provincias del interior" y sumó: "Así que vamos a terminar también con esa discriminación hacia el interior"[1].

Este ataque al salario indirecto y el incremento en las ganancias de las empresas que implica, va acompñado de otro hachazo a los jubilados, que profundiza el recorte que venía llevando adelante el gobierno de Fernández/ Mazza. Entre los anuncios posteriores al video de Caputo, se publicó que el gobierno congelará las jubilaciones y otorgará aumentos por decreto, es decir a discreción de la actual administración.

De esta manera, se acrecentarán las ganancias de ciertos grupos económicos, que serán beneficiados por la licuación de los salarios con el impuesto inflacionario. Pero, al mismo tiempo, esto significará la liquidación de los sectores patronales menos “competitivos” y un avance en la concentración monopólica.  

La idea de los dueños del poder es que desaparezcan los capitales sobrantes, que son aquellos que no pueden sostenerse y reproducirse sin transferencias del Estado, mediante las cuales se apropian de una pare de la plusvalía que de otro modo quedaría en manos de capitales más grandes o más productivos. El cambio en las retenciones a la agroindustria, con la extensión de estas a otros sectores, además del complejo sojero es parte de este proceso.

Uno de las medidas que le dará ingresos fundamentales al fisco será la suba generalizada de derechos de exportación, es decir, aquellas economías regionales que no pagaban retenciones pasarán a hacerlo en esa magnitud. Es una contrapartida, dicen en Economía, de la fuerte devaluación del tipo de cambio que, esperan, acelerará exportaciones y liquidación de divisas hasta fin de año. Creen que podría haber unos USD 5.000 millones, que están en conversaciones con las cerealeras[2].

Estas medidas, que buscan maximizar las ganancias de una fracción del empresariado, no resolverán el problema de déficit fiscal, que es la justificación técnica que el gobierno utiliza para justificar este ajuste. Es que la reducción de impuestos (en los hechos con el aumento del dólar oficial) al complejo agroindustrial, hará que ingresen menos fondos a las arcas públicas por las retenciones que venía pagando ese sector.  

Por otro lado, las ganancias de los grandes capitalistas, también está sujeta a los vaivenes del mercado mundial, que atraviesa una recesión generalizada, con lo cual este incremento en la explotación de los trabajadores, esta sangría sobre los salarios, en poco tiempo será insuficiente para las patronales, incluso las más grandes, que continuarán exigiendo más y más ajustes.

Esto es, parafraseando a el ex presidente Raúl Alfonsín, una economía de guerra, pero es una guerra declarada de los capitalistas y su gobierno contra los trabajadores. Para llevar adelante estos combates antiobreros, la burguesía cuenta con el apoyo de la mayor parte de las conducciones sindicales, que, junto con el peronismo y el macrismo son los principales aliados de Milei.

Esto quiere decir, que, para luchar, los y las de abajo tendrán que construir una nueva conducción política y sindical, una dirección combativa que se apoye en las asambleas de base y ponga en pie un Centro Coordinador de la Resistencia, donde se vote un Plan de Lucha y un Programa Obrero Alternativo al del gobierno y todas las fracciones capitalistas. Esa es, hoy por hoy, principal tarea de la militancia combativa o de izquierda.


[1] https://www.ambito.com/economia/gobierno-buscara-modificar-la-ley-movilidad-jubilatoria-n5897662

[2] https://www.infobae.com/economia/2023/12/12/suba-generalizada-de-retenciones-aumento-de-tarifas-en-febrero-y-el-fin-de-las-sira-los-otros-detalles-del-plan-motosierra/

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