Por Claudio Colombo
Luego de
reunirse entre cuatro paredes, los burócratas de la CGT salieron a declarar, a través de Héctor
Dáer, que van a esperar, de manera de ver cómo camina el gobierno,
luego de lo cual definirían qué hacer frente a las políticas del nuevo gobierno. No hace falta ser muy inteligente para
saber qué harán Milei y los suyos, ya que lo han dicho y lo continúan anunciando:
¡Tratarán de profundizar el ajuste contra la clase obrera y el pueblo!
La CGT sabe esto,
pero, como fieles representantes de las grandes patronales, sus dirigentes
tratarán de consensuar con el nuevo gobierno, para que sus políticas
antiobreras pasen sin grandes protestas, como hicieron con Massa y con todos
los gobiernos anteriores. Ese es el rol de la burocracia, que conduce los
sindicatos para evitar que las bases cuestionen al sistema capitalista, que
funciona en base a una gran injusticia: pocos ganan gracias al esfuerzo de la
gran mayoría.
La izquierda y todos los sectores, políticos y gremiales, dispuestos a organizar la resistencia, deben reunirse para convocar a encuentros regionales y una gran asamblea nacional de representantes obreros. Allí se tiene discutir y resolver el plan de lucha que reclaman las actuales circunstancias, con paros, movilizaciones, piquetes, bloqueos y todas las medidas que sean necesarias para frenar el ajuste de Milei y el FMI. Los y las dirigentes gremiales que estén en contra de la pasividad traidora de la CGT deben sumarse a esta convocatoria.
Desde esos espacios habrá que impulsar la realización de cientos de asambleas en los lugares de trabajo y los barrios, con el propósito de profundizar y extender las medidas de lucha. Otra tarea fundamental será la de poner en pie mecanismos de autodefensa, ya que, tanto Macri como otros personajes ligados a Milei, han dicho, que, cuando asuman el gobierno, se jugarán a reprimir las luchas obreras y populares, con la policía, pero también con otros medios.

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