El debate presidencial dejó varios elementos para
analiza en el último tramo de la campaña. Por un lado, la estrechez y
superficialidad de ambos candidatos al abordar los temas en discusión, sobre
todo teniendo en cuenta, que, al ser solo dos contendientes, disponían de
tiempo para explayarse y desarrollar sus respectivas plataformas.
Esto no solo puso en evidencia que no estamos ante dos
grandes estadistas, sino algo mucho más importante, que es la inexistencia de
diferencias de fondo entre Massa y Milei. Ambos mostraron, más allá de las
chicanas, que tienen coincidencias en temas cruciales para el futuro inmediato
de los trabajadores, como la defensa del gatillo fácil del ex alcalde de New York, Rudolph Giuliani, junto con la necesidad de llevar adelante una dura política de flexibilización laboral y ajuste fiscal.
En ese marco, existe otro elemento que acerca al libertario con el ex militante de la Ucedé, su pasado en el Frente Renovador de Sergio Massa y el financiamiento de La Libertad Avanza por parte de esta misma fuerza y de los empresarios relacionados a la misma. Después del debate, Roberto García, en Canal 26, en el programa La Mirada, entrevistó a uno de los asistentes al debate invitado por Massa: Carlos Maslatón, quien en su momento era un hombre de Milei que servía de puente con Massa. Maslatón contó algo increíble cuando fue consultado sobre las visitas de Milei a Massa y viceversa.
“Hay dos menciones distintas de Massa. Una, la buena relación parlamentaria que tiene, que lleva dos años, donde Massa lo bancó a Milei y a Espert en la inteligencia de que financiando a una fuerza liberal que le quitara votos a Juntos por el Cambio, el peronismo podía mantener el poder con él presidente”[1].
Esta estratagema no es nueva para el peronismo, que,
en los gremios, muchas veces se dedicó a construir listas “opositoras” para
dividirle los votos a la oposición que podía ganarle. La táctica de inflar al
libertario para restarle votos a Patricia Bulrrich, funcionó a la perfección,
al punto que hizo estallar por los aires a Juntos por el Cambio.
Esta línea la implementó con varios miembros de la
tropa de Massa, que nutrieron las listas de Javier Milei y con financiamiento de
Francisco De Narváez, el empresario dueño de la cadena Chango Más. Este
personaje, que había enfrentado al kirchnerismo junto a Massa, en 2009, le
acercó a Milei a su fallido candidato a gobernador, el ex comisario e intendente
de Chivilcoy, Guillermo Britos.
Las coincidencias en el programa de fondo
Todo indica, que, en un eventual gobierno de Sergio
Massa, la ministra de Trabajo sería la abogada laboralista Marta Pujadas,
directora de Asuntos Jurídicos de la UOCRA, el gremio conducido por Gerardo
Martínez. ¡El mismo que reivindica Milei, cuando habla de implementar una
política de “indemnizaciones” similar a la que se impuso, años atrás, en ese
sector de la industria, el Fondo de Desempleo!
¿En qué
consiste ese modelo? En su artículo 15 de la Ley 22.250 dice que los albañiles
no cobran una indemnización por despido, como el resto de los trabajadores
amparados por la Ley de Contrato de Trabajo. Cobran un “fondo de desempleo” a
través de su “libreta de aportes”[2].
De esta manera se podría eliminar el costo empresarial
en los despidos, además de facilitar su implementación, ya que no existiría
indemnización, sino un seguro, que sale de parte del salario de los
trabajadores. Este régimen, que se impuso en 1967 -ley 17258- durante la
dictadura de Onganía, no casualmente se aplica en el gremio del ex agente de
inteligencia del batallón 601 del ejército, Gerardo Martínez.
La candidata a vicepresidente de Milei reivindica la
dictadura, mientras que el “democrático” Sergio Massa pretende imponer como
ministra de trabajo a una mujer del entorno de un ex agente procesista, que
defiende una ley promulgada en otro gobierno de facto. ¡Los dos candidatos
tienen un tufillo antidemocrático y antiobrero fenomenal!
El hilo conductor de estas coincidencias, es que ambos buscarán avanzar sobre los derechos y el salario obrero, como hoy lo trata de hacer Massa, quien, recordemos, está al frente del ministerio de economía, el mismo ministerio que impuso una devaluación que llevó los salarios al sótano. ¡La clase trabajadora no puede apoyar a ninguno de los dos lacayos de las grandes empresas, tiene que votar en blanco o anular su voto y organizarse desde abajo para acabar con el ajuste y los ajustadores de turno!

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