lunes, 9 de octubre de 2023

La justa lucha del pueblo palestino, el marco internacional y el limitado posicionamiento de Myriam Bregman en el debate presidencial


Por Damián Quevedo

El pueblo palestino, con Hamas a la cabeza, propinó uno de los golpes más sorpresivos y humillantes para el Estado sionista, desde la última intifada o desde la guerra de Yom Kippur, que explotó hace 50 años. Los hombres suelen ser incapaces de aprender de la Historia. Así parece demostrarlo el sorpresivo ataque del Hamas palestino contra Israel. Hace exactamente 50 años, la guerra de Yom Kippur, había dejado sin embargo varias lecciones que siguen siendo válidas en la actualidad. Hoy, la prensa israelí denuncia “un fracaso colosal”.

“Estamos en guerra”. Los israelíes no escuchaban esas palabras, pronunciadas este sábado por el ministro de Defensa israelí, Yoav Galant, desde hace exactamente 50 años y un día. La última vez, fue el 6 de octubre de 1973, cuando comenzó la guerra del Kippur. Esta vez se trata de la “Guerra del Sukkot”, que se celebra el 16 de octubre, ese nombre alude a una de las tres fiestas de peregrinación prescritas por la Torah, durante la cual los judíos celebran la asistencia divina recibida por los hijos de Israel durante el Éxodo y la cosecha, que marca el fin del ciclo agrícola anual[1].

Esta guerra existe de forma ininterrumpida, debido a la ocupación de Palestina por parte el sionismo, que construyó el Estado de apartheid de Israel, cuyas fuerzas militares, constante y sistemáticamente, amenazan, persiguen, mutilan, torturan y asesinan palestinos y palestinas. Sin embargo, en ciertas ocasiones, como esta, son los ocupantes los sufren las consecuencias de esta guerra.

Este nuevo y fenomenal avance de la resistencia palestina deja varias lecciones, tanto para los imperialistas como para los pueblos oprimidos del mundo. La primera, es que no existe tecnología o poder militar que sea superior a un pueblo, cuando este decide liberarse. Los imperialistas y sus lacayos sionistas poseen aviones y tanques de última generación, pero la guerra no deja de ser la continuación de la política por otros medios y cuando las masas asumen una lucha como propia, el escenario político cambia de forma drástica, es una lección que el imperialismo yanqui aprendió en Vietnam y Afganistán.

Esta lección la acaba de sufrir Israel, a pesar de los escudos antimisiles, el muro y toda la parafernalia tecnológica puesta al servicio de la opresión del pueblo palestino, que penetró la fortaleza y asestó un golpe estratégico. Muchos analistas de los principales medios internacionales comparan estas jornadas con el 11 de septiembre para EEUU, el gigante “invencible”, ha sido vulnerado y humillado.

Hamás –la principal fuerza de la Resistencia Palestina– ha desplegado una operación militar, llamada “Operación Inundación de Al Aqsa”, contra el Estado de Apartheid israelí. En un ataque sorpresa sin precedentes, los combatientes palestinos lanzaron miles de cohetes contra ciudades israelíes, incluida Tel Aviv. Al mismo tiempo, derribaron la valla fronteriza entre Israel y Gaza e invadieron el lado israelí. Según agencias de noticias israelíes, militantes palestinos operan en ciudades como Sderot y Be'eri y tomaron como prisioneros a decenas de soldados y civiles israelíes.

Han surgido imágenes de al menos un tanque israelí quemado con jóvenes palestinos regocijándose. Mohammed Deif, jefe de las Brigadas al-Qassam, el ala militar de Hamás, emitió un comunicado llamando a otras fuerzas palestinas y árabes a unirse a la lucha, y añadió: “¡Este es el momento de expulsar a los ocupantes!"[2]

A pesar de la respuesta sionista, con bombardeos sobre Gaza, el gobierno de Netaniahu se encuentra en un callejón casi sin salida. Aunque amenaza con una incursión terrestre, todavía tiene presente la derrota en el Líbano en 2006. Una invasión, en una zona donde toda la población apoya a la resistencia, implicaría un costo militar y político muy grande, para un gobierno que no termina de salir de una crisis política interna.

Por otra parte, Palestina no es una isla, ya que una escalada de estas características podría extender y acelerar la nueva ola de la revolución que está incubándose en Siria. La intifada que subyace a este ataque puede ser el detonante de una nueva primavera revolucionaria en la región.   

Esta nueva oleada revolucionaria surgirá en un contexto diferente, ya que la burguesía mundial está en crisis, metida en una guerra comercial que debilita a todos los imperialistas, que no encuentran salida a la recesión. La guerra en Ucrania, el estancamiento ruso y el avance de la lucha de liberación nacional del pueblo ucraniano, que también golpea a Europa, forma parte de este panorama desalentador para los y las de arriba.

El debate presidencial y nuestra crítica a la postura del PTS

Los y las revolucionarias socialistas debemos tomar nota de lo que está sucediendo y ubicarnos de forma ineludible junto al pueblo palestino. Para eso, en primer lugar, debemos repudiar el posicionamiento de todos los candidatos de la burguesía de nuestro país, que se ubicaron, de manera clara, en el campo del sionismo. En ese sentido, Sergio Massa, fue más que contundente, ya que planteó que, de ganar, pondrá a Hamas en la lista de "terroristas".

En ese marco, que Myriam Bregman no se haya solidarizado con el Estado de Israel, tal como lo expresaron todos los medios, es un hecho positivo. El inicio del debate también estuvo marcado por los posicionamientos alrededor de la crisis que tiene lugar en Medio Oriente. Tal como lo habían hecho, Milei, Bullrich, Massa y Schiaretti se ubicaron del lado del Estado de Israel. En este punto Bregman señaló: “Nos duelen las víctimas civiles, que tienen como base la política del Estado de Israel de ocupación y apartheid contra el pueblo palestino”. (La Izquierda Diario, 9 de octubre)

Sin embargo, desde Convergencia Socialista creemos que este planteo -en medio de una guerra abierta entre palestinos y sionistas- es más insuficiente y limitado. Myriam Bregman tendría que haber aprovechado su presencia en el debate, para hacer un claro y contundente llamado a la movilización a favor del pueblo palestino. 

En las actuales circunstancias, en un país en el que el sionismo tiene un peso excepcional y el movimiento de masas simpatiza con la causa palestina, para los y las socialistas no debería existir tarea más importante que la de apoyar a la vanguardia de la lucha contra el imperialismo y sus agentes en Medio Oriente. 

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