Por Damián Quevedo
En plena campaña electoral y en medio de una crisis económica más que grave, el jefe de gabinete de Axel Kicciloff fue fotografiado, de "vacaciones" en Europa, sobre un yate valuado en millones de euros. Si le faltaba un tiro de gracia al peronismo, era un escándalo como este, a casi 20 días de las elecciones presidenciales.
El impacto de las imágenes que mostraron a Insaurralde a bordo de un yate valuado en millones de euros en el mar mediterráneo, en medio de una investigación judicial por presunta defraudaciones reiteradas en Legislatura, es un maremoto imposible de cuantificar hasta que 14 millones de bonaerenses -un tercio pobres- se expidan en las urnas, dentro de tres semanas[1].
Insaurralde es apenas un botón de muestra de un régimen político putrefacto, que no puede funcionar sin corrupción. Todos los partidos patronales, se llevan una enorme tajada, legalmente o no, de los negocios que hacen los capitalistas. Por eso las elecciones son feroces batallas entre estos, en las que disputan el control de la caja del Estado, con todo lo que eso implica.
Si las elecciones primarias dejaron como un cadáver político al peronismo, este hecho de corrupción lo terminara de sepultar. Las fotos del ex intendente de Lomas de Zamora muestran la corrupción y la desfachatez de quienes defienden el capitalismo. Pero, también, estas imágenes ponen en evidencia que estos personajes desprecian al pueblo que dicen representar, que vive mayoritariamente en la pobreza, especialmente en Lomas de Zamora, el distrito que gobierna Insaurralde.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos informó, este miércoles, que el Índice de Precios al Consumidor de agosto fue del 12,4%. Y tras revelarse la variación durante el octavo mes del año, ahora las miradas están puestas en cuál será el porcentaje de septiembre.
La recientemente anunciada se trata del alza del IPC más alto desde marzo de 1991, antes de que entrara en vigencia la Convertibilidad, plan instaurado durante la presidencia de Carlos Menem que igualaba el valor del peso con el del dólar estadounidense, cuando la cifra se posicionó en un 11%.
Además, la última vez que el INDEC registró una cifra de dos dígitos fue en abril de 2002, con un 10,4%. Esto tuvo lugar en medio de los coletazos de la crisis económica sufrida en el 2001, una de las más trascendentes de la historia argentina[1].
La crisis política, profundizada por este hecho, abre una oportunidad enorme para la izquierda revolucionaria, sobre todo en el marco del proceso electoral, que debe ser aprovechado para incentivar el único método capaz de cambiar algo, la acción directa. Los candidatos del FITu tienen que golpear con fuerza, no solo al PJ, sino a todos los partidos patronales y con estos, al régimen político de la democracia burguesa, señalando que no se trata de un hecho aislado, sino que este es el funcionamiento natural del Estado capitalista.
La única solución a la corrupción y decadencia de
estas instituciones es destruirlas con una revolución socialista, que lleve a
la cárcel a los piratas que gobiernan y a los que pretenden reemplazarlos. Solo
un gobierno de trabajadores será capaz de poner fin a la crisis social y a sus
causantes.
[1] La Nación 01/10/2023

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