Por Damián Quevedo
A pocos días de las elecciones, el salto del dólar
informal significa para quienes no tienen ahorros en esa moneda, es decir para
la mayoría de los trabajadores, un fulminante golpe al bolsillo.
La moneda estadounidense, que se utiliza para todas
las importaciones, tanto de insumos para la industria como de productos
terminados, pegó un salto y pasó los $1000 en un solo día. Este salto, no se
debe estrictamente a que esta moneda sube, sino que el aumento de su precio
está relacionado directamente con el hundimiento de la moneda local, es decir,
el dólar sube porque el peso se devalúa violentamente.
Para frenar esta caída en picada, el gobierno del
ministro y candidato a presidente Sergio Massa, recurre a buscar una solución
monetaria, inundando el mercado con dólares y vaciando las arcas del BCRA. El Banco Central (BCRA) debió hacer hoy la
mayor venta de reservas de los últimos seis meses, al tener que asistir al
mercado con unos US$220 millones, lo que revela que aportó más del 46% de los
US$481 millones negociados de contado en la jornada.
El ente
monetario no realizaba una venta de esta magnitud desde el 3 de abril pasado,
cuando sacrificó US$259 millones, aunque una parte importante había sido
demandada por el propio Gobierno para hacer frente al pago de importaciones de
cargamentos de gas[1].
La carencia de los dólares necesarios para mover la
industria local, empuja la recesión y esta la devaluación del peso, que es un
reflejo de la capacidad productiva del país. El contexto de crisis
internacional acelera esta debacle local, con el achicamiento y pérdida de
mercados para las materias primas o commodities, como la soja, que proveen el
grueso del ingreso de dólares a las arcas del Banco Central.
Con esta devaluación acelerada, el peronismo le allana
el camino a Milei, adelantando el ajuste que pretende hacer el “libertario”. De
esta manera, Sergio Massa trata de demostrarles a los grandes empresarios que
su partido, el peronismo, puede seguir siendo el garante de la rentabilidad capitalista,
mediante la liquidación de los salarios.
Los trabajadores y las trabajadoras no podemos esperar
nada del gobierno que reemplace al actual, porque, con Massa o sin Massa,
continuará la obra de este personaje, que ocupa el lugar de ministro con un
solo propósito, que es el de defender los intereses de los monopolios más
concentrados, los que ganan con sus medidas.
La izquierda debe aprovechar los espacios que le
brinda la campaña electoral, para llamar a derrotar al gobierno, no solo en las
elecciones sino también en las calles, como único camino para salir de la
barbarie a la que nos llevan los capitalistas. Hay que organizar una revolución
que eche a los capitalistas y sus agentes e imponga el gobierno de la clase
trabajadora.
[1] https://www.lanacion.com.ar/economia/se-acelera-el-drenaje-de-reservas-el-banco-central-hizo-hoy-la-mayor-venta-en-seis-meses-nid10102023/

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