Por Damián Quevedo y Juan Giglio
El gobierno logró, como se preveía, un principio de acuerdo con el FMI, pero a diferencia de las anteriores, esta vez los representantes del gobierno nacional no acordaron directamente con directivos del organismo, sino con técnicos. Eso significa que Massa tendrá que esperar la aprobación final por parte de los jefes del Fondo.
Aunque también es casi seguro que el acuerdo termine siendo aprobado, lo sucedido expresa un cambio de actitud por parte del FMI. Esto se debe, a que ya es inocultable la crisis que atraviesa este país y nadie, mucho menos esta gente, quiere quedar como responsable de una catástrofe, que, de ocurrir, podría adquirir dimensiones fenomenales.
Es por eso que
las perspectivas que evalúan para el país no tienen el tono optimista de otros
momentos. En este último encuentro, los representantes del Fondo advirtieron que la
Argentina podría cerrar el 2023 con una recesión del 2,5% y pronosticaron una
inflación del 120 por ciento para este año[1].
Ante este pronóstico y el incumplimiento de las metas anteriores, Massa tomó una serie de medidas con el objetivo de dar señales que le sirvan para conseguir un desembolso de dólares para pasar las elecciones. Pero las medidas, que consisten fundamentalmente en impuestos que afectan a la importación de insumos para la industria -necesarios para funcionar- terminarán encareciendo los productos en varias ramas y empujando la inflación hacia arriba.
Por todo esto, el ministro candidato chocó con la fracción burguesa local más cercana al oficialismo, que entiende que estas medidas la terminarán perjudicando. La Unión Industrial Argentina (UIA), que conduce el también presidente de la Cámara de la Industria Alimenticia (Copal), Daniel Funes de Rioja, sostuvo que “las últimas medidas adoptadas por el Gobierno nacional impactan negativamente en la producción, limitando aún más el acceso a insumos necesarios para la industria” [2].
Esto fue acompañado con concesiones, por parte del gobierno hacia la banda de los capitalistas dedicados a la agroindustria, a la que le otorgó una nueva versión del dólar soja. Todas estas medidas, de conjunto, impulsan el aumento de la inflación y la licuación del salario inflacionarias, por lo tanto, quien seguirá pagando los platos rotos de la crisis, será, como siempre, la clase obrera.
La situación es peor que la del 2001, debido al contexto internacional recesivo y a que Argentina no tiene la cantidad suficientes de comodities, materia prima exportable, que le brinde los dólares necesarios para hacer funcionar al aparato productivo. Esto no solo se debe a las consecuencias de la sequía, sino a que Brasil ha ganado parte de los mercados que antes le compraban a nuestro país.
Massa y el actual gobierno continúan teniendo el apoyo del FMI, porque Estados Unidos no quiere perder este mercado, uno de los jardines principales de su “patio trasero”, que pretende ser conquistado por China. Las grandes potencias se disputan la región, y aunque todas apuestan a bajar los costos laborales y profundizar el saqueo -con gobiernos más “duros”- a los yanquis no les conviene que un estallido social colabore con la penetración china.
El FMI, que podría presionar para que el gobierno tome medidas de extremo ajuste, como las que implementó Grecia años atrás, no lo hace porque quiere conservar este mercado. Mientras tanto, los burócratas chinos habilitan el envío de yuanes para solventar los pagos de la deuda. China, como hizo en Brasil y Uruguay, donde logró avances comerciales y financieros enormes, teje su telaraña mientras especula con la debilidad yanqui.
La izquierda debe marcar un rumbo, explicando con mucha fuerza que es necesario romper con el Fondo, pero sin caer en las redes de otras potencias, ya que todas quieren mantener al país como una semicolonia productora de materias primas, sin ninguna posibilidad de industrializarse. ¡La segunda y definitiva independencia nacional, solo se podrá alcanzar con el liderazgo de la clase social que más la necesita, la clase trabajadora, con un gobierno propio, un gobierno revolucionario!
Volver a página principal
No hay comentarios.:
Publicar un comentario