Por Damián Quevedo
En apariencia, el kirchnerismo viene de ganarle la pulseada al presidente y sus secuaces, ya que Fernández renunció a la posibilidad de postularse para la reelección, en medio de una de las crisis políticas más graves de la historia de nuestro país. Desde la renuncia de Martín Guzmán, no hubo en la administración del Frente de Todos un temblor tan fuerte como este.
La disparada del dólar, los rumores de renuncia de Sergio Massa y el posterior desplazamiento del jefe de asesores, Antonio Aracre, seguido del anuncio presidencial, fueron las réplicas de un sismo en el centro del poder. Sin embargo, este terremoto no se originó en Buenos Aires, sino en Washington, cuyos líderes están preocupados por el avance chino sobre su histórico "patio trasero".
El brusco giro de Lula, que en campaña se mostró como un aliado acérrimo de Joe Biden, para convertirse, rápida y espectacularmente, en un embajador chino, significó un golpe durísimo para la hegemonía yanqui. Es por eso que Estados Unidos apuntó sus cañones sobre Argentina, impulsando la eyección del asesor presidencial -ligado a China- y la renuncia de Fernández a sus sueños reeleccionistas.
Ahora la fracción del peronismo que sintoniza la frecuencia de Washington, el kirchnerismo liderado por CFK, busca lanzar un candidato propio que esté firmemente alineado a sus proyectos. Por eso la insistencia de un sector de esta banda, en cuanto a promover la candidatura de Cristina Fernández, que tendría su lanzamiento en el acto del 27 de este mes en un estadio de la zona sur.
Sin embargo, "más que el lanzamiento de Cristina, el acto del 27 de abril se propone como un cierre de la avanzada contra la supuesta “proscripción” de la vicepresidenta, que según el kirchnerismo provocó la condena en la causa Vialidad, que la inhabilitó para ejercer cargos públicos. “Siempre la lapicera la tuvieron las y los militantes. El problema que tenemos hoy es que las biromes quieren escribir un nombre y el Poder Judicial saca el nombre que quieren escribir esas biromes para esta elección”, afirmó Máximo Kirchner"[1].
En realidad, Máximo Kirchner lo sabe, la birome la tiene Biden, quien parece haber elegido como candidato del peronismo a Sergio Massa. No es gratuitamente que el FMI está desembolsando tanto dinero, ya que Cristina -no Alberto, que coquetea con los chinos- siempre estuvo alineada al Partido Demócrata.
Si las grandes potencias, como Estados Unidos o China, tienen o tendrán sus candidatos para estas elecciones, los trabajadores debemos impulsar los nuestros, con un programa totalmente opuesto al de los títeres de las grandes potencias, que rompa con la gran traba al desarrollo del país, la dependencia del imperialismo. ¡Ni yanquis, ni chinos, ni europeos, rusos o japoneses, por la liberación nacional, única manera de desarrollar al país!

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