lunes, 3 de abril de 2023

Choferes vs Berni: una trompada a la mandíbula del régimen


Por Damián Quevedo

Las imágenes que ocuparon los noticieros en el día de ayer, son el retrato de un Estado en descomposición, la punta del ovillo de una rebelión que se asoma en el horizonte de la lucha de clases. Las fotos y videos del ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, golpeado y huyendo de los choferes de colectivos, parecían sacadas de algún archivo periodístico de diciembre de 2001. 

Paradójicamente, uno de los pilares del grupo que la burguesía eligió para recomponer la maltrecha institucionalidad, el kirchnerismo, terminó siendo el mejor ejemplo del derrumbe de esa institucionalidad. Esta hecatombe no es un hecho novedoso, es un proceso que lleva décadas de desgaste y que hoy está en el punto más álgido de ese proceso. 

Si observamos el hecho aislado, se puede interpretar como producto de la bronca causada por el asesinato de un trabajador. Sin embargo, detrás de esa bronca existente, hay una crisis terminal del régimen político que viene funcionando desde la caída de la dictadura, la democracia representativa. 

Los golpes al ministro expresan ese quiebre, de la misma manera que los festejos por el mundial de fútbol -desacatando todas las órdenes policiales de ocupar o no determinadas avenidas o autopistas- o el ejercicio de autodefensa ejercido por los vecinos de Rosario, son una cadena unida por el creciente rechazo de las masas a las instituciones actuales. 

Por esa razón los dos extremos de la oposición patronal, salieron a criticar la política de seguridad del gobierno, aunque ambos, Larreta y Bullrich, dejaron en claro su repudio a la violencia contra Berni y remarcaron la necesidad de preservar las instituciones. 

El peronismo, en cualquiera de sus envases, fue hasta ahora la última y más sofisticada garantía de funcionamiento del régimen, vendiendo humo y engañando a las masas con promesas de otorgar ciertas dádivas, cada vez más incumplidas. Ya no puede serlo, porque, por la falta de fondos, está perdiendo la capacidad de contener al movimiento de masas, razón por la cual los gobernadores e intendentes se terminaron recluyendo en sus feudos y Cristina se niega a encabezar las presidenciales. 

La caída en desgracia del ministro arrastra también a los otros sectores del gobierno, ya que a partir de ahora, ningún funcionario podrá andar por la calle sin miedo. La acción directa de los trabajadores del transporte, marcó un antes y un después para el régimen. 

Más allá del círculo de colaboradores más estrecho del Presidente, en otras terminales del Frente de Todos fueron mucho más locuaces respecto de lo que se vivió este mediodía. No hablan de lo que “le pasó a Berni” como un hecho singular, sino que hubo coincidencia en que es un alarma que no puede desoírse. “La gente no está bien, hay cansancio y hartazgo”, admitieron con preocupación en otras terminales del oficialismo[1]. 

La gran preocupación de los gobernantes, es que, en medio de la crisis económica y política, un sector de la clase obrera dio un paso hacia adelante que puso en evidencia la fragilidad del régimen. Por lo tanto, después de esta experiencia será mucho más difícil para el gobierno, el actual y el que venga después de las elecciones, imponer el plan de ajuste que ordenan desde Washington y otras capitales imperiales. 

Los trabajadores y el pueblo deben seguir el ejemplo de los choferes, organizando asambleas que resuelvan medidas de lucha por sus reivindicaciones insatisfechas, con huelgas, marchas y piquetes. En la medida en que estos conflictos vayan generalizándose y radicalizándose, no tenemos dude de que hacia eso vamos, habrá que unirlos para construir la huelga general o Argentinazo que reclaman las actuales circunstancias. 

No serán los burócratas sindicales peronistas quienes se ocupen de coordinar las luchas para pegarle duro al ajuste y a los ajustadores, ya que ellos, mayoritariamente, son cómplices de los capitalistas que nos gobiernan. Habrá que pasarlos por encima, como hicieron los choferes con sus líderes sindicales, para organizar la lucha de fondo contra el capitalismo, que debe dar lugar a una revolución, una revolución socialista. 

La izquierda debe ponerse al frente de esta dinámica, comenzando hoy por denunciar con claridad y contundencia al gobierno y a todo el régimen, de manera de no desdibujarse y quedar pegada al kirchnerismo. Si no lo hace ayudará a que crezcan fenómenos como Milei, que avanzan porque critican a la “casta” política, aunque forman parte de la misma y, en los hechos, no proponen ningún programa capaz de sacar de la miseria al conjunto.



[1] La Nación 03/04/2023

Volver a página principal

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

CONGRESO PROGRAMÁTICO DE CS Durante los días 6 y 7 de marzo de 2021 se realizará el Congreso de Convergencia Socialista, en el que se discut...