El avance de los narcos en Rosario y los negocios capitalistas "ilegales"
Con la amenaza mafiosa a la familia de la
esposa de Messi, ocurrida en Rosario, volvió a ubicarse en el centro de la
atención el tema de la delincuencia y del narcotráfico, cuyas bandas asolan la
segunda ciudad más importante del país. El 19 de febrero publicamos una nota en
la que intentábamos analizar, desde el punto de vista marxista, este fenómeno:
Días atrás se generó una polémica entre
el ministro de seguridad, Aníbal Fernández y el gobernador de Santa Fe, Omar
Perotti, en torno al aumento de los crímenes, debido a la presencia de bandas
de narcotraficantes que operan con la misma metodología que en Brasil o Colombia.
"Aníbal Fernández nos pide que las
provincias nos encarguemos de delitos federales como el narcotráfico. Eso
demuestra que el Gobierno nacional abandona Rosario. Sólo falta que le pidan a
Santa Fe custodiar las fronteras del país para que no entren armas o
drogas", apuntó Perotti.
Las chicanas y acusaciones entre
funcionarios no abordan ni por asomo, la centralidad del problema. La
producción y comercio ilegal de drogas es una rama del capitalismo, como la
otra, que opera en la legalidad -la Big Pharma- siendo tan mafiosa como esta.
La única diferencia entre ambas, es que la primera es considerada formalmente
un delito.
Por esta razón, quienes se dedican a la
producción y venta de estas mercancías, son, en apariencia, perseguidos por el
Estado. Sin embargo, la realidad es que el narcotráfico no podría existir,
siendo ilegal, sin el entrelazamiento y el arraigo que tiene en todo el Estado
capitalista. ¡Jueces, diputados y policía forman parte de un negocio que tiene
la compra de funcionarios públicos como parte de su costo de producción!
Los capitalistas dedicados a industrias
legales, aportan impuestos al Estado, los narcotraficantes también, pero “bajo
cuerda”. Todas las fracciones de la burguesía sostienen el mismo Estado, sea
cual sea la rama de la producción que manejen. Los narcos compiten
violentamente por un mercado, como el resto de los burgueses. Esta violencia se
parece a la que sucede en el resto de las ramas del capitalismo, que, tarde o
temprano, también resuelven sus pujas económicas mediante guerras, parciales o
globales.
Esto se debe a que el proceso de
realización de la plusvalía, es decir la venta de la mercancía y el vuelco del
dinero obtenido a la acumulación, al incremento del capital, es mucho más
rápida en el caso de las drogas que en otras mercancías, ya que crean un
mercado más cautivo y dependiente, que consume con mayor velocidad.
La lógica de realización de las ganancias
en el tráfico de drogas es similar al desenvolvimiento del capital financiero,
que se realiza a mayor velocidad que el resto de los capitales, por eso una
parte del Estado, presionado por otros sectores de la burguesía, persigue a los
capitalistas dedicados a las drogas ilegales. Como en el resto de la industria,
como en todo el comercio capitalista, las víctimas somos los trabajadores y el
pueblo empobrecido.
No existe ninguna manera de combatir este
flagelo, que destruye la vida de millones de jóvenes a lo largo y a lo ancho
del planeta, sin acabar con el Capitalismo. Mientras tanto, los trabajadores y
el pueblo debemos encarar soluciones parciales, educando, conteniendo y
ejerciendo nuestra más que legítima autodefensa, ya que la salud de nuestros
pibes y pibas está en juego.



Comentarios
Publicar un comentario