Frenemos la Reforma Antieducativa de Kiciloff y Baradel


Por Gabriela Capurro y Laura Márquez, docentes de Lanús e integrantes de la comisión directiva del Centro de Estudiantes del Instituto del Profesorado 103 de Villa Urbana, Lomas de Zamora

ABAJO LA REFORMA ANTIEDUCATIVA DE KICILLOF Y BARADEL -QUE NO DESAPAREZCA LA ESCUELA SECUNDARIA

Como lo advertimos, la reforma en el nivel primario y secundario, que se desparramaron por todas las escuelas el año pasado, se terminaron haciendo realidad, ya que en el ciclo lectivo 2023 el gobierno provincial se decidió a llevarla a fondo. Al agregado de la quinta hora para la primaria -una manera práctica de flexibilizar al sector, casi por el mismo sueldo- ahora, gracias al acuerdo pactado por Baradel y Kicillof, se le sumarán una serie de medidas, uno de cuyos objetivos es rebajar la calidad educativa del nivel secundario.

Para eso, desde este año, los pibes y las pibas podrán pasar de año adeudando materias y sin contabilizar las faltas. En ese contexto, se trabajará con “agrupamientos”, que reemplazarán a las tradicionales materias o asignaturas, con el propósito, bastante claro por cierto, de eliminar algunas de las que consideran “poco útiles” para el objetivo que se proponen, que es el de proveer mano de obra barata, para lo cual no hace falta más que una masa de estudiantes que aprenda ciertos conocimientos “elementales”.

Todavía no se sabe cuáles serán las áreas “agrupadas”, ni cuánto tiempo sostendrán a los y las docentes que “sobren” luego del “agrupamiento”. Sin embargo, queda claro que con esta política eliminarán una cantidad significativa de trabajadores y trabajadoras de la educación, que pasarán a formar parte del, cada vez más amplio y extendido, sector de la sociedad que está desocupado o viviendo de changas.

Estos años vivimos una parte de esta “reforma”, a través del recorte presupuestario, que es, en definitiva, el objetivo central de este gobierno y de quienes pretenden reemplazarlo, más allá de las diferencias de matices y formas que entre ellos aún mantienen. Con la implementación de las nuevas pautas, el presupuesto caerá mucho más, porque no necesitarán pagar una cantidad de sueldos, que, en un futuro no muy lejano, dejarán de existir.

Obviamente, que este tipo de medidas está pensada para destruir la educación pública, que, con todos sus límites y desgracias, hoy por hoy se encarga de educar a la clase trabajadora y al pueblo pobre. Porque, como siempre ocurre, habrá escuelas y universidades organizadas para los ricos y para proveer a sus empresas del personal calificado que necesitan para su funcionamiento.

Compañeros, compañeras, si dejamos pasar esta reforma, no solo caerá nuestro nivel de vida, debido a la caída de los salarios –que es una política permanente, impuesta a través del “impuesto inflacionario”- sino que destruirán la escuela pública y gratuita, que debemos defender con uñas y dientes. Para eso, hay que hacer asambleas en las escuelas, abiertas a la comunidad, porque son los padres, las madres y nuestros alumnos, quienes sufrirán las consecuencias de esta política nefasta.

En esas asambleas hay que reclamarles a los sindicatos que rompan con la pasividad actual y se decidan a pelear. Si no lo hacen, que es lo más probable, habrá que pasarlos por encima, organizando un plan de lucha, unificando a las escuelas desde las bases, mediante la convocatoria de plenarios zonales y provinciales de delegados con mandato, abiertos a la participación de todos los sectores de la comunidad educativa dispuestos a luchar en esta batalla, que es de fondo.


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