Nuestra postura frente a la movilización bolsonarista en Brasilia
Por Damián Quevedo y Juan Giglio
A la usanza de los partidarios de Donald Trump en EEUU, militantes bolsonaristas intentaron ocupar sedes del gobierno y la justicia brasileña. Cientos de simpatizantes del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro invadieron este domingo el Congreso, el Tribunal Supremo y el Palacio Presidencial de Planalto, sedes de los poderes públicos en Brasilia, causando numerosos destrozos.
Este suceso es un intento de asonada civil, por parte de un grupo ultraderechista minoritario, ya que, si bien la mitad de los brasileños votaron por Bolsonaro, quienes se movilizaron no cuentan con el apoyo de la mayoría de los votantes del ex presidente, ni siquiera de la cúpula de su partido, que salió a repudiarlos.
Gobiernos y partidos políticos, varios de la izquierda, salieron a denunciar esta situación como el intento de un nuevo golpe de Estado, en sintonía con las caracterizaciones que vienen sosteniendo desde hace un tiempo. La realidad es que quienes podría cumplir ese objetivo son las fuerzas armadas, que no solo apoyan la institucionalidad actual, sino que se han salido a reprimir a los manifestantes.
Tampoco las potencias imperialistas están detrás de esta posibilidad, razón por la cual quienes llaman a las fuerzas armadas brasileñas a desconocer el resultado electoral, están total y absolutamente aislados, por más espectacular que haya sido la acción que acaban de realizar. La mayoría de los funcionarios bolsonaristas, como el gobernador de Brasilia, salieron, rápida y expeditivamente, a defender la institucionalidad.
Ante la situación, el presidente electo, Lula da Silva, acaba de decretar la intervención federal hasta el 31 de enero, lo que significa que Brasilia estará controlado por las fuerzas armadas. Desde nuestra corriente no tenemos ninguna duda en trazar rayas con las fuerzas bolsonaristas, razón por la cual convocamos a repudiarlas y a disolverlas de forma expeditiva, mediante piquetes obreros y populares de autodefensa.
Sin embargo, no habiendo peligro de golpe, continuaremos diciéndoles a los trabajadores y al pueblo que el principal enemigo de los y las de abajo es el actual gobierno de Lula, que viene a continuar y profundizar los ajustes emprendidos por el anterior presidente, contando para eso con el apoyo de la mayoría d los grandes capitalistas nacionales e internacionales.


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