martes, 18 de octubre de 2022

Día de la "lealtad" al FMI, los monopolios y el imperialismo ¡BASTA DE PERONISMO!

 

Por Damián Quevedo

El 17 de octubre pasó, sin pena ni gloria, con cinco actos de pura campaña electoral. Allí, el kirchnerismo de “paladar negro” dejó en claro que quiere continuar ajustando a los trabajadores, por lo tanto, que la tan mentada “lealtad” peronista no es otra cosa que subordinación hacia las patronales y el FMI.

Con la cara de piedra que lo caracteriza, el jefe de la Cámpora, Máximo Kirchner, denunció todos los males que dejó el macrismo, a pesar de que hace más de dos años que su fuerza gobierna. ¡Queda claro, que Alberto, Cristina, Massa y compañía, no han hecho más que agravar el legado amarillo!  

Con un acto bastante poco concurrido, del aparato político y sindical aliado,  el hijo de la vicepresidenta realizó la intervención central, soltando algunas definiciones que no lo distancian en absoluto de Macri o Milei. En su discurso, Máximo Kirchner planteó la necesidad de una “suma fija” para los trabajadores, "que los saque del ahogo al que están sometidas sus familias"[1].

Esta propuesta, en medio del actual proceso inflacionario, significa condenar a la gran mayoría de la clase trabajadora a perder una parte sustancial de su salario, que es, en definitiva, lo que pretenden las patronales y el FMI, que para seguir ganando fortunas tienen que bajar el poder adquisitivo del conjunto.

El pasado viernes 14 de octubre el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) divulgó el dato de inflación de septiembre, situándose la variación mensual en 6,2% y llevando la interanual a un 83% y la proyección para todo el año llega al 100% anual[2].

Con este parche, los partidos patronales y, principalmente, el que hoy ejerce las funciones del gobierno, buscan frenar la bronca de la mayoría de la sociedad. Los bonos y las sumas fijas forman parte de las recomendaciones que hicieron los funcionarios imperialistas, desde New York y Washington, ciudades a las que viaja constantemente el súper ministro Sergio Massa.

Inflación y ajuste de fondo…

Otro sector de la burocracia sindical, los “gordos”, que no marchó a la Plaza de Mayo, reclamó ser parte de “la mesa chica” que repartirá las candidaturas para las próximas elecciones. Con esto, Gerardo Martínez, Rodolfo Daer y demás, dejaron en claro, que, como son garantes del ajuste, quieren una tajada mayor de la torta, que es cada vez más chica.

Toda la runfla peronista es hoy el mayor garante del ajuste y del ataque al salario, cuestión que reconocen tanto el FMI como el resto de los organismos imperiales. Por eso, cada vez que viaja al norte, esta gente recibe con los brazos abiertos a Massa, ya que sabe que el partido que representa (aunque esté fragmentado) tiene un compromiso de lealtad con los dueños del mundo.

 

El presidente del PJ bonaerense y diputado nacional Máximo Kirchner advirtió que "el tema de la deuda externa no está solucionado". Al hablar en el acto por el Día de la Lealtad, sostuvo que "la curva de vencimientos es un verdadero problema, habrá que negociar de vuelta[3].

Esto es una confesión de parte, una verdadera declaración política de parte del kirchnerismo, que se plantea la necesidad de renegociar, no para pago de esta monumental estafa externa, que desde que el Frente de Todos asumió el poder, apenas dos años atrás, se multiplicó de manera fenomenal.

En septiembre la deuda de la Administración Central (interna y externa) se elevara al récord de USD 418.126 millones, de los cuales USD 4.998 millones se sumaron en los dos primeros meses de la gestión Massa en Economía, pese a que contó en septiembre con el ingreso extraordinario de USD 8.123 millones de liquidación de exportaciones del complejo sojero a la paridad transitoria de $200 por dólar, que permitió reforzar los recursos tributarios que administra la AFIP, y también parcialmente (USD 891 millones) las reservas del BCRA[4].

Esta política, la de pagar y pagar -más allá de los pataleos y declaraciones para la tribuna- unifica a todos los grupos del peronismo, del macrismo, de Milei y compañía. Todos los políticos patronales están de acuerdo en que la deuda la paguen los trabajadores y el pueblo pobre, con sus salarios de hambre, la precarización y súper explotación laboral.

La izquierda revolucionaria no puede, en este marco, brindar ninguna clase de apoyo a alguna de las fracciones burguesas que se disputan el control del futuro gobierno. Debe, en ese sentido, trazar rayas, delimitándose de todos y de todas, agitando el programa socialista y la necesidad de acabar con este sistema injusto a través de una gran revolución social.



[1] Página 12 17/10/2022

[2] Perfil17/10/2022

[4] Infobae 17/10/2022

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