Por Juan Giglio
Mientras Massa prepara las valijas para viajar a New York,
donde se encontrará con sus jefes políticos, desde el kirchnerismo convocan a
defender a la “jefa”, que, ahora, después de lo sucedido en Recoleta, ocupa el
centro del escenario, queriendo aparecer como la gran “víctima” de una supuesta
conspiración nazi fascista, que pretendería ajustar aún más que su propio gobierno.
Mientras tanto, aumenta la bronca contra ella, Alberto y
compañía, un sentimiento que va acompañada de una gran duda en cuanto al
atentado. En las fábricas, las escuelas y los barrios populares, ya son miles,
probablemente millones, quienes opinan que esto no ha sido más que un montaje
para ocultar las políticas de ajuste y súper explotación del supuesto gobierno “nacional
y popular”.
Como revolucionarios debemos poner todo en duda, ya que lo que
viene de la burguesía, por principio, tiene que ser cuestionado. Pero, incluso suponiendo que lo
ocurrido no haya sido una farsa, debemos prestar atención y apoyarnos en el sentimiento mayoritario de los trabajadores, que, con olfato de clase, ubican en el centro lo que corresponde: ¡Están montando un circo fabuloso, para que el pueblo argentino baile
al compás de su música, la del ajuste!
¿Cómo no dudar, si a lo largo de la historia, los
capitalistas han mentido, maniobrado y creado guerras, con el
solo propósito de defender sus mezquinos intereses? Los auténticos socialistas tenemos que denunciar esta trampa, convocando a la clase obrera a que ponga en pie miles de asambleas, en las que organice cada uno de los conflictos parciales y vote el
Argentinazo, que hará falta para echarlos y meterlos en cana a todos, a
los que gobiernan y a los que gobernaron.
La postura de los revolucionarios (nota publicada en nuestro blog, esta mañana)
Por Claudio Colombo
Aclarando, que, como revolucionarios no reivindicamos los atentados individuales contra representantes de la burguesía más concentrada, tenemos la obligación de caracterizar, y, principalmente, de denunciar la política de nuestros enemigos de clase, que hacen o aprovechan todo en función de garantizar el funcionamiento del, cada vez más injusto e inhumano, sistema capitalista.
Aclaramos, además, que si existieran fuerzas contrarrevolucionarias que estuvieran poniendo en jaque a las libertades democráticas, no dudaríamos en convocar a la mayor unidad posible para defenderlas, ubicándonos en la primera fila del combate. Sin embargo, estamos total y absolutamente convencidos de que, ni las libertades están en juego, ni existe ningún giro a la derecha de la realidad que indique semejante perspectiva.
Por esa razón, denunciamos a los plumíferos del “boletín oficial”, Página 12, que salieron a agitar que se estaría apuntando UNA PISTOLA EN LA CABEZA DE LA DEMOCRACIA. Esta caracterización se condice con el contenido del discurso presidencial, ya que Alberto, a través de la cadena nacional, llamó a “desterrar los discursos de odio esparcidos desde diferentes espacios políticos, judiciales y mediáticos”. (Pág. 12, 2 de setiembre)
Los investigadores consideran más probable es que se trata de un individuo influido por los discursos políticos de odio. Sus niveles de violencia se notan en las denuncias que tiene, contra su pareja y contra mascotas. El estilo de los sicarios brasileños es el que se vio anoche en La Recoleta: disparan a la cabeza. Se preparan para estar muchos años presos, extorsionados o pagados por la organización. Quienes están cerca del caso hablan, por ahora, de que la primera hipótesis --furia política antiK o antiperonista-- encaja más con los antecedentes y datos que hay a primera vista. (Página 12, 2 de setiembre)
Los luchadores no deben caer en la trampa tendida por los funcionarios “nacionales y populares, que harán todo lo posible para imponer sus políticas antiobreras y antipopulares. Por eso, tratarán, como vienen haciéndolo desde que se hicieron cargo del poder, de desviar la atención de quienes las sufren, esgrimiendo todo tipo de engaños y mentiras. ¡Este gobierno es, en ese sentido, un gran vendedor de humo!
Alberto, Cristina, Massa y Página 12, continuarán agitando fantasmas y haciendo mucho ruido, para tapar, entre otras cosas, que Sergio Massa se apresta a viajar a las oficinas del FMI en New York, para “calibrar” las formas en que el gobierno "progresista" continuará entregando el país a los monopolios extractivistas, aplicando el impuesto inflacionario y flexibilizando a diestra y siniestra.
¡La izquierda revolucionaria debe, por lo tanto, decirles a los trabajadores y las trabajadoras, que no puede haber ninguna tregua para con los ajustadores, que “vienen por todo”, por el salario, con las conquistas, por los derechos! La tarea de organizar otro Argentinazo para acabar con estas políticas y con quienes las aplican, está más vigente que nunca.

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