jueves, 21 de julio de 2022

"Salario Básico Universal", un proyecto reaccionario


Imagen: Juan Grabois -impulsor del "Salario Básico Universal", junto al mentor de este proyecto reaccionario, el diputado Itaí Hagman, del Frente Grande

El Vaticano, a través de uno de sus principales voceros -Juan Grabois- viene insistiendo en la necesidad de crear un Salario Básico Universal, con el supuesto propósito de enfrentar la difícil situación económica por la que atraviesan millones que viven de changas o trabajos informales por los que cobran remuneraciones muy bajas.

La iniciativa ingresada semanas atrás en la Cámara baja se funda en la premisa de que la inmensa mayoría de las personas que serían beneficiarias de este nuevo derecho ya trabaja en actividades no registradas, ganando apenas lo elemental para la subsistencia diaria, y sin gozar de los derechos consagrados para los trabajadores formales como obra social... Por eso, un refuerzo de ingresos que sea universal contribuiría a garantizar un piso mínimo de recursos económicos. (www.Iprofesional.com 20 de julio)

Este pago sería de 14.400 pesos a valores actuales, de acuerdo al proyecto presentado por el diputado del Frente Grande Itaí Hagman. Mientras tanto, desde el kirchnerismo, a través de la senadora Juliana Di Tullio, están pergeñando otra ley, según la cual, esta suma sería abonada a menos personas que las que propuso inicialmente Hagman.

Mientras que el proyecto de Hagman apunta en principio a un universo de 7,5 millones de personas sin ingresos formales, la propuesta de Di Tullio no sería tan abarcativa, ya que solamente se destinaría a familias de cuatro miembros o más que no alcancen a cubrir la canasta alimentaria. Por ahora, sin embargo, no hay mayores precisiones y la iniciativa se maneja con cautela y hermetismo. (www.Iprofesional.com, 20 de julio)

Este tipo de asistencias para compensar ingresos bajísimos pagados por los patrones más explotadores, no son nuevas. Muchos años atrás, en Inglaterra -durante el reinado de Isabel I- existían las “Leyes para pobres”, a partir de las cuales el Estado garantizaba el pago de una determinada suma de dinero, para ser destinada a personas que cumplían sus labores en las propiedades de ciertos terratenientes.

En ese mismo país, a partir de 1795, se concretaron los “Acuerdos de Speenhamland”, que dieron lugar a la creación de un subsidio móvil para pobres, de acuerdo al número de integrantes de sus familias y el costo del pan. Así complementaban la renta de los jornaleros y sus familias, que, con las magras remuneraciones que recibían, no podían resolver sus necesidades más elementales, como acceder a una vivienda o alimentarse.

Marx y Engels denunciaron implacablemente este tipo de “leyes para pobres”, explicando que los dueños del poder las utilizaban para disciplinar a quienes debían transformarse en asalariados. Los fundadores del Socialismo moderno, indicaban, además, que este tipo de pagos servía para mantener los salarios bajos, ya que los terratenientes preferían contratar personal regido por estas leyes.

Detrás del proyecto de Itaí Hagman están agazapados sectores patronales que ven la posibilidad de pegarle un golpe durísimo al poder adquisitivo del conjunto de la clase trabajadora. Por esa razón, los representantes eclesiásticos de estos empresarios están "trabajando" para crear un marco legal que los ayude a “institucionalizar” la pobreza, la indigencia y las condiciones laborales más deplorables.

Exigir la entrega de planes sociales -que es el centro de la prédica de muchos movimientos ligados a la izquierda- o pedir este “Salario Universal”, atenta directamente contra las necesidades de millones, que quieren salir de la pobreza consiguiendo un empleo digno, con todo lo que eso significa en cuanto al cobro de un salario en blanco, que cubra las necesidades que el Capitalismo ya no garantiza.

Hay que movilizar y concentrar fuerzas alrededor de las grandes empresas, para imponerles a sus patronales la contratación de miles, bajo los convenios vigentes. Esto se podría lograr su se reducen las horas laborales -a seis- y se reparte el tiempo sobrante entre los desocupados. Mientras tanto, el Estado podría organizar un Plan de Obras y Servicios -para tomar a millones- financiado con fondos provenientes del no pago de la deuda al FMI e impuestos progresivos a las grandes empresas.

Propuestas socialistas para crear trabajo y acabar con la desocupación

1)   Los planes se convertirán en seguro estatal obligatorio para quienes los están cobrando, por un valor de 70.000.- que es, según el INDEC, el sueldo promedio de la clase trabajadora argentina. Así, ningún compañero o compañera que cobre el seguro será utilizado o maniobrado por las intendencias o ciertos movimientos sociales que lucran con su desesperación.

2)  Todo trabajador o trabajadora que se quede sin trabajo, a partir de la imposición de esta normativa, pasará a cobrar el seguro hasta que consiga volver a trabajar. Este pago será indexado de acuerdo al porcentaje promedio que los gremios negocien en paritarias.  

3)  Para que millones de compañeros y compañeras consigna empleo, el Estado pondrá a funcionar un Plan de Obras y Servicios a nivel nacional, financiado con fondos provenientes del desconocimiento de los pagos de las deudas contraídas con organismos financieros internacionales, como el FMI y otros.  

4)   Para evitar que este plan -como siempre sucede dentro del Capitalismo- termine siendo una fuente de corrupción y de manejos punteriles, será controlado por comisiones de trabajadores y trabajadoras que rendirán cuentas a sus bases, y que, además, serán cambiadas por otros y otras, cada seis meses, de manera de impedir cualquier tipo de burocratización.  

5)   Las grandes empresas proveerán con tecnología y fondos propios, a través del cobro de impuestos progresivos. Las compañías que fueron privatizadas serán renacionalizadas -bajo control obrero- y pasarán a depender de este Plan, que no solo servirá para brindar trabajo a millones, sino para elevar la calidad de vida del conjunto. Por eso, se harán obras ligadas a cuestiones vitales, como el transporte, la construcción de viviendas, hospitales y escuelas, etc.  

6)  Aquellos trabajadores o trabajadoras, que, debido a su situación personal -edad, salud y otros inconvenientes- no estén en condiciones de reintegrarse al sistema productivo, a través de este Plan de Obras y Servicios o siendo tomados por otras empresas, continuarán cobrando el seguro, que tendrá un carácter universal.  

7)   Todas las empresas importantes y multinacionales deberán -bajo pena de expropiación si no cumplen- incorporar a miles de trabajadores y trabajadoras a sus planteles. Para facilitar el ingreso de nueva mano de obra, rebajarán la cantidad de horas laborales -llevándolas a 6 por día- de manera de repartirlas entre “viejos” y “nuevos” empleados.  

8)   Para conseguir todo esto será necesario luchar contra el gobierno y las patronales, ya que, todos ellos, son enemigos de este tipo de soluciones. Es que, como capitalistas, piensan que las crisis las deben pagar los laburantes, nunca ellos. La clase obrera ocupada debe liderar esta pelea, porque, de ganarse, será directamente beneficiada. Los movimientos sociales deberán concentrarse en las puertas de las grandes empresas, como sucedió en los inicios del movimiento “piquetero”.  

9)   Los trabajadores activos y los que no tienen trabajo rodearán las fábricas y empresas, exigiendo e imponiendo la incorporación de compañeros y compañeras en condiciones de ingresar. Las marchas hacia las instituciones del Estado deben tener el mismo objetivo, exigiéndole que garantice la creación del seguro universal y de trabajo genuino a través de estas medidas.  

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