Por Comité Ejecutivo de Convergencia Socialista
Organizaciones de izquierda, especialmente aquellos partidos que pertenecen al FITu, convocaron a una movilización con el propósito de repudiar el acuerdo con el FMI y las nefastas consecuencias que acarreará la aplicación de este nuevo pacto colonial, firmado por un gobierno que se reclama “nacional y popular”. Esta política sería correcta, si estuviéramos en el año 2021.
Sin embargo, la realidad es muy diferente a la que dio lugar a las concentraciones anteriores, ya que, ahora, los de arriba están prácticamente al borde del knock out y, en ese marco, lo que se necesita es -centralmente- mostrar otra opción de gobierno. La renuncia del ministro de economía, a raíz de la ingobernabilidad causada por la guerra de CFK contra su propio ejecutivo, abrió una crisis política que acelera la debacle económica y social.
La inflación
se disparó aún más durante en estos días, continua la crisis energética y
comienzan a faltar insumos para la industria. ¡El panorama es el preludio de
una caída mayor! El gobierno está en piloto automático, los cambios en los
ministerios no significan un giro en la política económica, ni, mucho menos, una
posibilidad de reactivación.
Batakis hizo profesión de una fe
fiscalista. Se comprometió a continuar con el programa acordado con el Fondo
Monetario. Pero no hay señal alguna de que vaya a modificar la política
energética. Se trata de un problema clave, porque para reducir siquiera un poco
el déficit fiscal, tiene escasas clavijas que apretar, que no sean los
subsidios a la electricidad y al gas.
En las distribuidoras de energía no
recibieron todavía los nuevos cuadros tarifarios. Síntesis: Guzmán se fue
dejando una inflación de alrededor del 7% mensual y con un plan pactado con el
Fondo en el que lo que más se destaca son los incumplimientos. No se entiende
por qué Batakis resolvería los problemas que aconsejaron a su antecesor salir
de escena[1].
En los
hechos, el acuerdo con el FMI se rompió, ya que el gobierno no está ni estará
en condiciones de cumplirlo. No es un problema de la voluntad política de los
partidos patronales, está fuera de discusión que todos quieren cumplir con sus
acreedores imperialistas, la cuestión es que el hundimiento del país es tal que
hace imposible hacerlo, por lo tanto, esto es un default en progreso.
Entonces,
plantear hoy, como cuestión central, la necesidad de romper con el Fondo Monetario Internacional, es más o menos
como perseguir molinos de viento. En ese sentido, en el documento de
convocatoria a las reuniones que dieron lugar a la movilización del 9 de Julio,
las organizaciones y partidos de izquierda sostienen que:
La única deuda a pagar
es con el pueblo trabajador. ¡Hay otro camino! Que nadie gane menos de lo que
cuesta una canasta familiar básica ($164.000 según ATE Indec) y que todos los
salarios, haberes jubilatorios y planes sociales se actualicen mensualmente
según el índice de inflación. Desconocer el acuerdo Macri-FMI como todos los
acuerdos previos, usureros y fraudulentos de los distintos gobiernos que vienen
sometiendo a la clase trabajadora, y utilizar esos y demás recursos nacionales
para las prioridades del pueblo trabajador. A los salarios, jubilaciones,
trabajo, salud, educación, cuidados, la ciencia, y restauración y protección
del ambiente.
La realidad
es que en esta coyuntura, sin que el gobierno haya logrado implementar las medidas exigidas
por sus amos del norte, la clase obrera y el pueblo sufren las mismas penurias.
Entonces, la política de “rompimiento”, tiene un carácter economicista, justo
en momentos en que se debe discutir el problema de los problemas: ¿Quién y con qué plan se tiene que hacer cargo del poder?
Hasta el inefable Guillermo Moreno se colocó más a la “izquierda”
que la izquierda que convoca a Plaza de Mayo, reclamando la salida del gobierno (obviamente, mediante métodos que no rompen con el funcionamiento del régimen). El ex secretario de
Comercio Interior y dirigente peronista sostuvo que la salida de la crisis del Gobierno se debe resolver como hace 21 años,
cuando la renuncia del por entonces presidente Fernando de la Rúa derivó
en que diputados y senadores terminen votando en forma conjunta a un sucesor,
que finalmente fue Eduardo Duhalde. (Perfil, 3 de julio)
Aunque es
cierto que no estamos frente a una crisis revolucionaria, con la existencia de
organismos de poder obrero y popular -capaces de reemplazar a las instituciones de la burguesía de forma inmediata- también es cierto que la
historia no se repite de forma cíclica y que, por lo tanto, debemos encarar
esta crisis con una línea parecida a la que tuvieron los bolches en 1917, a los cuales no les faltaba "vocación de poder".
Esa actitud,
que es la que tuvieron Lenín, Trotsky y compañía desde mucho tiempo antes del asalto del Palacio de Invierno,
debe ser vista por el movimiento de masas, que cuando se rebele -no falta poco-
buscará a quienes le marcaron el rumbo de manera precisa y audaz. La izquierda debe, en las actuales circunstancias, estar un paso más adelante,
mostrando el camino en vez de ir por detrás de la agenda gubernamental.
Desde
CS hemos decidido no marchar este 9 de Julio a la Plaza de
Mayo, (2) porque consideramos que la línea general de la convocatoria es
equivocada. Lo que hace falta en este momento, es que, la izquierda que se
reivindica revolucionaria utilice toda su fuerza y capacidad de movilización
para aparecer como una alternativa, diciéndole a la clase trabajadora que está
dispuesta a gobernar, acabando con el Capitalismo y aplicando el programa del Socialismo.
El PTS, que acaba de lanzar las candidaturas de Bregman y Vilca, tendría que ser coherente con ese anuncio, ´posicionando a los compañeros -especialmente al compañero trabajador jujeño- como lxs dirigentes capaces de llevar al país, ahora, no en el futuro, hacia un destino distinto que el actual, que es el del abismo capitalista. Ellos deberían estar al frente de todos los actos explicándoles a los explotados y explotadas, que para resolver sus demandas elementales deben organizar un Argentinazo triunfante que dé lugar a un gobierno de los y las de abajo.
[1] La
Nación 07/07/2022
(2) Hemos participado en la reunión donde se discutió el programa de convocatoria, llevando nuestros puntos de vista críticos, que no fueron tomados en cuenta, ya que, de conjunto, las organizaciones -con todo el derecho que les cabe- defendieron lo esencial del texto, que puso el centro en la necesidad de ruptura con el FMI y no en proponer un gobierno alternativo y un método, el Argentinazo, para imponerlo.

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