Por Damián Quevedo y Juan Giglio
La jornada del Primero de Mayo estuvo atravesada por decenas de actos en todo el país. Los movimientos sociales oficialistas, agrupados en la UTEP, realizaron un acto frente al Ministerio de Desarrollo Social. Mientras tanto, La Cámpora, con Máximo a la cabeza, hizo lo suyo en Baradero, desde donde se repitieron las críticas hacia el ministro de economía Martín Guzmán, por lo tanto, la jornada terminó expresando la fractura del gobierno.
Movilizados por el Día del Trabajador, los movimientos sociales que integran el gobierno de Alberto Fernández reclamaron la creación de un Ministerio de la Economía Popular. Se trata de las agrupaciones que integran la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), en las que conviven grupos alineados con el Presidente, como Somos-Barrios de Pie y el Movimiento Evita, y otros que hoy se muestran más cercanos al kirchnerismo duro, como la Corriente Clasista y Combativa (CCC)[1].
El acto de los "Cayetanos" fue el único de cierto apoyo al presidente, aunque hasta el observador más distraído pudo notar que el lugar elegido para la concentración no fue el que se referencia con el poder ejecutivo, la Plaza de Mayo, que fue copada por la izquierda mayoritaria, la del FITu. Esa situación puso en evidencia no solo la debilidad de Fernández, sino también la del peronismo, que abandonó el centro de los acontecimientos políticos, que tantas veces, a lo largo de su historia, supo llenar.
Esta debilidad no está determinada sólo por la apatía de la mayoría hacía los partidos tradicionales, también por el debilitamiento de la burocracia sindical, que no pudo montar ningún acto propio. Los Moyanos y demás, dejaron ese espacio a la nueva burocracia piquetera, que en medio de la crisis reclama su porción de la torta. Por eso, desde la UTEP exigieron la creación de un Ministerio de la “Economía Popular”, que les permitiría manejar una abultadísima parte de la caja del Estado.
La izquierda y las posibilidades inmediatas
Sin grandes esfuerzos, a diferencia de los partidos patronales, los del FITu hicieron un acto con una buena convocatoria en Plaza de Mayo, que tuvo una relevancia importante, porque ocupó el centro de la escena política nacional. No es algo menor para una alianza electoral que agrupa a los partidos más grandes de la izquierda que se reivindica revolucionaria. Esto es, a pesar de los límites y mezquindades de las conducciones de este frente, una victoria de toda la izquierda, que muestra las enormes posibilidades que existen para su instalación como alternativa de conducción política de amplias mayorías.
Sin embargo, y como señalamos en notas anteriores, esta izquierda está mostrando una considerable falta de audacia, justo cuando la situación se la reclama. Haber desmontado la unidad que dio lugar a las multitudinarias marchas contra el FMI, es una expresión concreta de esta actitud, de carácter electoralista y conservadora. La crisis actual, es, como señaló Trotsky, una crisis de dirección. El movimiento obrero está rompiendo con la burocracia, ya rompió hace mucho tiempo con el peronismo y, hoy por hoy, la izquierda puede, si se lo propone, ocupar ese espacio.
El FITu, principalmente el PTS -que es su partido mayoritario- dio un paso considerable al ponerse a la cabeza de la convocatoria contra el FMI, pero, lamentablemente, retrocedió para volver a encerrarse en los acuerdos superestructurales, en lo conocido. Llamamos a su dirección a volver atrás, a romper con el conservadurismo que terminará adaptando a la alianza electoral de izquierda al régimen, convirtiéndola en otra de sus patas.
Camaradas del PTS, los socialistas y la
vanguardia proletaria estamos frente a una oportunidad histórica, la de
comenzar a forjar una nueva dirección para el movimiento obrero, lo que
significa un cambio estratégico que marcará las luchas de los próximos años y
la posibilidad concreta de derrotar a los que gobernaron, imponiendo, mediante
una revolución triunfante, el gobierno de los y las de abajo, que inicie el
camino hacia el Socialismo, aquí y en todo el continente. Den pasos en ese
sentido, desde CS los acompañaremos, como, seguramente lo harán, otras
organizaciones y luchadores.

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