Por Damián Quevedo
La preocupación más
grande de Guzmán no es el constante ataque del kirchnerismo, sino la cada vez
mayor falta de billetes en las arcas públicas, tanto dólares como pesos. Por primera vez, Martín Guzmán tuvo
dificultades para financiarse en pesos. Ya no en dólares, moneda en que la
Argentina no consigue financiamiento por el nivel de riesgo que representa.
Normalmente, se re financian los títulos, los papeles en pesos, totalmente. Pero la última renovación solo se pudo refinanciar el 90%. Estamos hablando de que quedó sin renovar una suma de 40.000 millones de pesos. Estamos hablando, entonces, de que la necesidad de financiamiento del tesoro en pesos es de 400 millones de pesos más o menos por mes[1].
Este es uno de los resultados del acuerdo con el FMI, ya que una de las cláusulas restringe la emisión monetaria, que es como el Banco Central resolvía la carencia de pesos, este pacto prohíbe al Estado nacional emitir por arriba de un punto del PBI. Tanto esta cláusula como la revisión trimestral tienen un carácter abiertamente colonial, ya que someten al control de un organismo supranacional las decisiones económicas del país.
Esta no es la única vía de avanzada de los grandes capitales sobre la soberanía nacional, el gobierno está buscando desesperadamente ingresos para pagar deuda y alguna tabla de salvación que haga despegar, aunque sea un poco, la economía y le permita acceder a dólares para pagar deuda. Para eso, Alberto y los suyos están recurriendo a las grandes empresas mineras, a ver si por ahí se caen algunos verdes.
Entre las grandes empresas que sortean la crisis están estas multinacionales, que tienen, acá y en todos los países, una relación estratégica con todos los gobiernos y ocupan territorios que arrasan e inutilizan para cualquier otra producción o incluso para habitar. Es de destacar que la minería en Argentina, aportó en el periodo 2003-2021 más de 53 mil millones de USD, siendo una de las pocas actividades superavitarias durante todos los meses de dicho periodo.[2]
Por esta razón, en medio de un boom de demanda de litio para la fabricación de baterías, el gobierno por allí los dólares para cumplir con el FMI. Con 12 proyectos que hoy están en marcha, la Argentina se convertirá en el primer productor de litio del mundo. El ‘oro blanco' es hoy la estrella de la minería global, buscado por su imprescindible presencia en el futuro masivo de los autos eléctricos, los dispositivos necesarios para las energías renovables y la tecnología de las comunicaciones.[3]
Este intento ya creó un conflicto con las provincias en donde operan las mineras, ya que el grueso de las regalías queda en cada provincia, otro frente abierto, sumado a los que ya tiene Fernández con la inflación y la interna oficialista. No es casual, que, en ese marco, el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, pelee, en el espacio opositor, su lugar como futuro presidente, ya que su provincia es una de las “privilegiadas” en cuanto a reservas de litio.
Queda cada vez más claro que, luchar contra todos estos pactos coloniales, ya no es solo una necesidad relacionada a la depredación salarial, la falta de trabajo o la pérdida de conquistas, sino que acá, lo que está en juego, es la liquidación de buena parte del medio ambiente de amplias regiones de la Argentina. Esta pelea, que es por la soberanía nacional, debe ser tomada como propia por los trabajadores y el pueblo.
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