Desde nuestro sitio hemos sostenido, desde el principio de la pandemia, que las denominadas vacunas, que en realidad son productos de terapia génica, no habían cumplido los plazos necesarios para demostrar su efectividad y que, en ese marco, a los monopolios farmacéuticos, como Pfizer, no les importó un pito la salud del conjunto sino engrosar sus bolsillos.
Ahora, ya pasada la histeria vacunatoria y cuando esta gente se llenó de dólares vendiendo productos que los Estados determinaron como de compra obligatoria, BioNTech reconoce “no poder demostrar” eficacia de la vacuna Pfizer y “su preocupación por los efectos adversos graves”. Al respecto, reproducimos un artículo, publicado en infoposta, que más allá de sus propuestas políticas, denuncia con claridad esta cuestión. (Leer todo)

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