Por Damián Quevedo
La guerra desatada por Rusia en Ucrania cambió por completo el tablero de alianzas y las relaciones entre las potencias y los países semi coloniales. En este contexto, con el nivel de desarrollo y entrelazamiento del capitalismo, ningún país se puede mantener neutral en un conflicto bélico de tal magnitud.
Los realineamientos políticos y económicos, no están determinados por la afinidad ideológica ni política, sino por la necesidad de encontrar mercados y, en el caso de los países dependientes, inversiones y capitales que oxigenen sus economías.
Brasil, que no es un país menor -en términos de desarrollo capitalista- está apuntando hacia lo que podría ser un nuevo mercado, aprovechando el caos, la crisis actual y la decadencia de EEUU. Si hay alguien en Brasil a quien no puede acusarse de tendencias izquierdistas o anti occidentales, ese es precisamente el ministro de Economía Paulo Guedes. Es el colaborador de Jair Bolsonaro que sintetiza, del modo más clásico, las posturas económicas ultra liberales.
Y, sin embargo, esta vez se posicionó más cerca de Moscú que de Estados Unidos y Europa, a quienes debería acompañar por afinidades ideológicas. Un comunicado salido este jueves de su despacho ministerial confirma que el funcionario defenderá “una posición de diálogo” con Rusia en la reunión ministerial del G20, la próxima semana en Washington en simultáneo con la asamblea del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial[1].
Este giro en la política de alianzas de Bolsonaro, que coincide en Argentina con los planteos de Cristina Fernández, no es un retorno al BRICS, cuando la "locomotora China" hacía girar en su esfera de influencia a los principales productores de materias primas del mundo. Es un paso empírico cuyo objetivo no es otro que el de tratar de salir de la crisis.
Este reacomodamiento es hoy para Rusia un triunfo político mucho más que económico, ya que su economía está siendo afectada por la crisis general. Por lo tanto, sus “logros”, como el de haber impuesto un intercambio comercial en rublos con algunos países -China, India, Irán, entre otros- todavía no implican grandes negocios, sino todo lo contrario, ya que estas transacciones se realizan a “pérdida”.
Aunque Rusia haya conseguido, por fuera de la UE, alguna transacción en rublos, estas no ha sido un triunfo de Putin, ya que le vendió petróleo a India con una tasa de ganancia muy por debajo de la que obtienen el resto de las potencias petroleras, justo en una época en la cual el barril de crudo escaló posiciones, llegando a un precio récord[2].
La guerra agudizó la crisis para todos los países del mundo, marco en el cual las grandes potencias han sido empujadas a la guerra, no por un “espíritu guerrerista” en sí mismo, sino respondiendo a una necesidad objetiva, que es la de destruir fuerzas productivas y ganar nuevos mercados -para lo cual deben quitárselos a otros- como única vía para impulsar un nuevo ciclo de expansión del capitalismo.
Frente a estas circunstancias, los trabajadores y el pueblo pobre de todo el mundo debemos apoyar la justa lucha del pueblo ucraniano, colaborando con la derrota de Rusia y de todas las potencias imperialistas que se involucren en la contienda, ya que, si eso sucede, las condiciones para avanzar hacia cambios revolucionarios, serán inmejorables.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario