Por Juan Giglio
Todavía está llevándose a cabo la sesión de la Cámara de
Diputados, donde se discute el acuerdo con el FMI, que será votado por la
mayoría de las bancadas patronales, las del oficialismo y las de la oposición.
¡Esto demuestra que, más allá del cacareo, para las tribunas, son lo mismo,
porque todos, absolutamente todos, trabajan para los grandes monopolios y bancos
imperialistas!
La izquierda, mayoritariamente, citó a una marcha de repudio,
a la que concurrimos, pese a nuestras reservas, ya que estamos convencidos de que no se derrotará el Plan de Ajuste -que deriva de
este acuerdo- con acciones testimoniales, como esta concentración. ¡Los partidos que se reclaman socialistas deben dirigirse
al movimiento de masas, para convocar a sus bases a pasar por encima de los
dirigentes traidores, construyendo organismos auto convocados de lucha!
Hace falta un Plan de Lucha, construido en las asambleas, coordinadoras y piquetes de autodefensa, una
perspectiva que la izquierda debe agitar de cara a la clase
trabajadora y al pueblo, en vez de continuar reclamándole a la CGT y la CTA que “paren” contra el gobierno
que defienden, a capa y espada. ¡Hay que promover el desborde de sus podridos “cuerpos
orgánicos, haciendo cierta esa vieja consigna que decía: “con los dirigentes a
la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes!
Tampoco sirven las acciones aisladas, más bien descolgadas, que
proponen ciertos grupos, que honestamente tratan de enfrentar al conservadurismo
de las conducciones de la izquierda cooptadas por el régimen. Más allá de esta crítica, que no tiene nada de pacifista -¡No lo somos!- nos solidarizamos con los
grupos que fueron atacados por las fuerzas represivas, que no estaban
allí “para mantener el orden”, sino para defender el acuerdo entreguista más
nefasto de nuestra historia.
De acá en más, en las filas de la izquierda debe llevarse adelante un gran debate acerca de cómo mejor organizar las próximas batallas obreras y populares.
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