Bolivia, las bases del MAS se sublevan y tumban el pase sanitario
Por Ernesto Buenaventura
La movilización que hizo retroceder la aplicación del
reaccionario “Pase Sanitario” boliviano, nada tuvo que ver con la “derecha”, como
suelen acusar los y las que atacan las acciones protagonizadas por las personas que dudan
de la eficacia de las “vacunas” o aquellas, que, estando vacunados, se expresan
en contra de su obligatoriedad.
Las imágenes de las marchas multitudinarias y combativas
realizadas en nuestro país hermano, muestran, en ese sentido, a miles trabajadores, pequeños
comerciantes y campesinos levantando la guardia contra las medidas
gubernamentales. Tal es así, que los periódicos locales no dejan de explicar que fueron las “bases del MAS”, el partido del gobierno, las que comenzaron a
sublevarse.
El Gobierno determinó este miércoles suspender la
exigencia del carnet de vacunación, declarando que lo hacía para evitar
«medidas innecesarias de violencia» ante las protestas de los grupos contrarios
a la inmunización, que en gran medida son sectores afines al oficialismo.
(La Jornada, Bolivia, 19 de enero)
Los periodistas tratan de crear la
idea de que la profundización de las acciones de protesta tuvo que ver con la “interna”
del oficialismo, dividido en varias fracciones que se están enfrentando de
forma cada vez más abierta. El ex senador Omar Aguilar sostuvo que los
inicios del movimiento que se resiste a la vacunación se dieron de forma
espontánea, sin embargo, grupos que responden al expresidente Morales han ido
ganando protagonismo... (El Diario, Bolivia, 21 de enero)
Si bien esto tiene algo de cierto, ya que cuando las
bandas burguesas disputan su lugar en el manejo de la caja del Estado, son capaces
de cualquier cosa, la realidad es que la base social del MAS ganó las calles porque repudia la obligatoriedad del proceso vacunatorio, una política que comparten los funcionarios del gobierno con la derecha
más recalcitrante, como la que lidera el amigo de Añez y Bolsonaro, Luis Fernando Camacho.
El también opositor Luis Fernando Camacho, gobernador de
Santa Cruz, la región más golpeada por la pandemia, lamentó la decisión
gubernamental y consideró que «es un atentado contra la salud». «El haber dado
un paso atrás para no exigir el carnet de vacunación vuelve a ponernos en una
situación de desventaja a aquellos gobiernos departamentales que estamos
procediendo a la vacunación. (La Jornada, Bolivia, 19 de enero)
Lo que pasó en Bolivia va en el sentido de lo que acaba
de suceder en la República Checa, donde el nuevo gobierno se vio obligado a retroceder
con la implementación del pase sanitario, debido a la explosión de
grandes movilizaciones callejeras. No debemos olvidar que una de las causas que
motivaron la rebelión del pueblo de Kasajstán fue, junto con otros reclamos elementales, la negativa a aceptar restricciones a las libertades, impuestas en nombre de la "salud".
Un elemento a tener en cuenta es que, luego de la caída del pase, la mayoría del pueblo, en los hechos, dejó de presentarse en los centros de vacunación. ¡Una demostración más que concreta de que los de arriba tienen una sola política para imponer la aplicación de sus terapias experimentales, la coerción!
La afluencia de personas que acuden a los puntos de vacunación disminuyó, luego de la decisión del Gobierno de suspender la exigencia del carnet. Algunos puntos de vacunación en el eje central del país -La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, la más golpeada por la covid-19- estaban vacíos o con unas cuantas personas que acudieron para recibir la inmunización. (La Jornada, Bolivia, 20 de enero)
Los trabajadores y el pueblo de nuestro país deben seguir el camino de sus pares de Bolivia, asumiendo que la única manera de acabar con el principal “virus” que nos ataca, el Plan de Ajuste, será ganando las calles y construyendo nuevo Argentinazo. Para eso, habrá que organizar, desde abajo, una gran red democrática, apoyada en miles de asambleas de base y un centro coordinador de la resistencia.


Comentarios
Publicar un comentario