Las jornadas de junio-julio de 1975 y las coordinadoras obreras


Por Juan Giglio 

Durante los 70, la burguesía necesitaba los servicios del general Juan Domingo Perón para frenar la marea clasista de los obreros y las obreras en lucha, una tendencia que cuestionaba el dominio de los sindicatos por parte de la podrida burocracia sindical peronista. El Cordobazo, construido unitariamente por trabajadores y estudiantes dio lugar a una nueva relación de fuerzas entre las clases que se extendió desde la provincia mediterránea hasta el corazón mismo del proletariado del conurbano bonaerense. 

Por esa razón, luego de la vuelta de Perón en 1973, se concretó el “Pacto Social”, de manera de atar a la clase trabajadora al carro de la decadente burguesía “nacional”, evitando que desborde los diques de contención burocráticos. Sin embargo, en poco tiempo buena parte de los obreros se dieron cuenta de que Perón, junto a su “amigo” Balbín - el capo de la UCR - se habían unido con un objetivo reaccionario muy claro: hacer recaer la crisis sobre las espaldas de los/as de abajo, para lo cual en 1975 se suspendieron las negociaciones colectivas y congelaron los salarios. (Leer todo) 

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