Fuera Duque y el régimen corrupto y criminal colombiano. Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo, asentado en sus organismos democráticos de decisión
Colombia atraviesa una de las mayores rebeliones de su historia, marcándole el rumbo al resto del continente, donde la huelga portuaria de Chile había sido el punto más alto de las luchas obreros y populares, que después de algunos meses de cierto retroceso, debido a la contraofensiva del imperialismo y las burguesías locales -con la excusa del Covid-19- volvieron a explotar, en varios países de la región.
El gobierno asesino de Iván Duque tuvo que retroceder con la implementación de una pretendida Reforma Tributaria, que afectaba a la clase trabajadora y a la empobrecida clase media de ese país, donde los salvajes atropellos de las clases dominantes son moneda corriente. En este marco, el presidente colombiano tuvo que pagar un precio alto, entregando la cabeza de su ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla. (Leer todo)

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