Los capitalistas, para hacer negocios, están más que acostumbrados a fabricar y vender porquerías que dañan nuestra salud, como los alimentos transgénicos o la "comida chatarra". ¡Ni qué hablar de las drogas con las que envenenan a millones de personas en todo el mundo, creando y consolidando el mejor de los mercados, que es verdaderamente "cautivo", ya que para comprar sus productos -en medio de sus crisis de abstinencia- muchos consumidores llegan a delinquir!
En ese sentido, el comercio de una de las drogas más viejas del mundo, el opio, continúa siendo muy redituable para la burguesía dedicada a este menester. Cinco mil años atrás aproximadamente, los antiguos sumerios se referían a las flores de la amapola -de la que se extrae el opio- como “la planta de la alegría”. Su cultivo fue continuado por griegos, persas y egipcios, siendo su uso muy notable durante el reinado de Tutankamón (1333-1324 AC). (Leer todo)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario