Por Juan Giglio
Luego
de que la Cámara de Diputados aprobara el mentiroso impuesto a la riqueza, Alberto
envió para su debate legislativo el proyecto relacionado al aborto. Con ambas líneas, desde arriba están
intentando maquillarse con mucha pintura progre, cuando en realidad vienen de golpear
con dureza a los jubilados y se preparan para hacer lo mismo con el conjunto de
la clase trabajadora del país. ¡Por eso ayer mismo diputados del oficialismo y de la oposición patronal levantaron juntos sus manos para apoyar lo que todos están de acuerdo en sostener, el presupuesto del ajuste ordenado por el FMI!
Esta
política, que es el resultado directo de las discusiones con los funcionarios
de ese organismo internacional imperialista, que arribaron a la Argentina para “monitorear” las acciones del
gobierno, tiene un solo nombre, Plan de Ajuste y Entrega a los grandes monopolios. Tan así es, que la mayoría de las
publicaciones patronales, que lo describen de forma parecida, tuvieron que explicar la existencia de esta maniobra “nacional
y popular”:
Las explicaciones en los circuitos
del oficialismo van desde el autoelogio con eje en el cumplimiento de un
compromiso de campaña, hasta algún cinismo que compensa agenda social regresiva
con agenda política progresista. En el medio, el inevitable cálculo y por
consiguiente, los ineludibles desafíos. (Infobae, 18 de noviembre)
Como
dijimos en nuestra editorial semanal, desde el PJ -en ejercicio del poder- están gastando los últimos cartuchos de la demagogia que ha caracterizado a
esta formación política a lo largo de la historia, demagogia que sus líderes,
comenzando por el propio Perón, han podido desplegar solo cuando contaron con el
“viento de cola” económico que hoy no existe.
Por
esa razón, los amagues por “izquierda” son, en los hechos, anuncios de nuevos
mamporros por “derecha” contra el movimiento de masas, como bien lo expresó el “comandante” Berni a través
del fenomenal despliegue de uniformados con el que terminó desalojando a
cientos de vecinos y vecinas en Guernica. El peronismo tiene una larguísima
historia represiva, que incluye la formación de milicias de carácter fascista,
como la Triple A o las patotas sindicales.
La
demagogia de los y las de arriba tiene que ver con la radicalización de los y las de abajo,
un proceso que se extiende como reguero de pólvora por todo el continente
americano, golpeando las puertas de nuestro país, donde precisamente se inició con los “combates del Congreso” contra la Reforma Previsional de Macri. ¡Esta dinámica insurreccional aterroriza al conjunto de la burguesía, que es consciente del
poderío de nuestro movimiento obrero!
En
ese contexto, la tarea de la izquierda que se define revolucionaria no es sólo
denunciar el ajuste, como lo hicieron los diputados del FIT -que no
votaron a favor de la maniobra oficialista enmascarada como “impuesto a los ricos”-
sino que incluye convocar, con mucha audacia, a seguir el camino de las
rebeliones de los países vecinos, ya que a la clase obrera y al pueblo no le
queda otra, para defender sus intereses, que derrotar al ajuste y a los
ajustadores e imponer una salida propia.
Para esto, desde Convergencia Socialista, junto con otras organizaciones de izquierda y combativas, convocamos a movilizar el próximo 20 de diciembre, en un nuevo aniversario de la rebelión de 2001, a la Plaza de Mayo, planteando la necesidad de construir desde las bases un nuevo Argentinazo que abra paso a una salida de carácter Obrero y Socialista, ya que el Capitalismo, que en su decadencia se vuelve cada vez más destructivo, no tiene cura aunque se lo maquille con medidas “progres”.

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