Luego de reunirse con los grandes empresarios de la AEA, para prometer acelerará el ajuste, ya que lo que les aseguró es que entre otras cosas reducirá el déficit fiscal, llevándolo del actual 6,8 % a un 3% para el 2021, haciendo desaparecer el IFE, las ATP y otros subsidios: las tarifas comenzarían a subir, con lo cual descenderían los subsidios. No habría grandes aumentos para los empleados del Estado. Las jubilaciones, pensiones y asignación universal por hijo seguirían pisadas en su actualización. En resumen, se vendría un plan ortodoxo[1].
Las promesas de recuperación de los niveles de ganancias de los años anteriores a la crisis, como señalamos en notas anteriores, vendrían de la mano de una devaluación mucho mayor y un ataque clásico a los salarios y otras conquistas obreras, es decir un retorno a las bases del peronismo, que no es otra cosa que una organización burguesa al servicio de los intereses de esta clase parasitaria, que vive de la explotación obrera y el saqueo de los recursos. (Leer todo)

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