Por Damián Quevedo (Ver nuestro programa especial sobre EE.UU.)
Una apretada victoria del candidato demócrata Joe Biden, instala un nuevo presidente en la principal potencia mundial. Luego de un proceso electoral marcado por la inusual participación popular y la negación y denuncia de fraude del presidente en retirada, Donald Trump. Si alguna vez hubo una elección que los demócratas podían ganar por paliza era ésta: competían contra un candidato inmoral con un historial de incompetencia de niveles criminales. Así y todo, no lo lograron[1].
Estas elecciones tuvieron otro factor particular, el de transcurrir en medio de la irresuelta crisis económica y las inmensas movilizaciones de masas que atravesaron todo EEUU, luego del asesinato de George Floyd. Estas movilizaciones sacaron a la luz la existencia de una clase obrera, afroamericana pero también blanca, que vive en las condiciones de los trabajadores de los países del tercer mundo y que no es una minoría, sino que constituye el grueso de la clase obrera yanqui. (Leer todo)

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