Por Ernesto Buenaventura
Según Perfil.com
del 3N: en diciembre llegarán al país las primeras
10 millones de vacunas -rusas- y otras 15 millones lo harán enero. Nicolini, junto al
ministro Ginés González García y Vizzotti, está trabajando en la adquisición de
las otras, como la de Pfizer, con la que ya se firmó un
borrador para que en diciembre lleguen las primeras 750 mil dosis. Además de
AstraZeneca, que la fabricará en el país y en México.
Esta misma fuente, el 14 de agosto recoge otra información sobre la
vacuna de Vladimir Putin: Alexander
Chuchalin, importante neumonólogo en Rusia, presentó su renuncia en el Consejo
de Ética del Ministerio de Salud ruso luego de denunciar que, aunque es normal
en estas circunstancias querer acortar los procesos, "es vital"
conocer "el efecto de la vacuna a más largo plazo", ya que hay
algunas "sustancias biológicas que no se manifiestan de inmediato, sino
solo después de uno o dos años".
Una gran mayoría de científicxs críticxs de las políticas
farmacológicas de la OMS y los grandes laboratorios, indican que no hace falta
vacunarse, porque la mejor inmunidad es la que se construye -como sucede con la
mayoría de otras afecciones- a nivel del conjunto luego de que cierta parte de
la población se termina contagiando de este u otros virus.
Además denuncian, con los mismos argumentos que utilizó el científico
ruso cuando presentó su renuncia, que no se debe aprobar el uso de ninguna
vacuna hasta que no se demuestre, después de varios años de pruebas en animales
y seres humanos, que no causan efectos secundarios aún más dañinos que la
enfermedad que se pretende curar.
Estos argumentos son contundentes, si se tiene en
cuenta que se acaba de aprobar, por iniciativa del gobierno y casi toda la oposición, una ley que le otorga impunidad a
los laboratorios en caso de que sus vacunas no resulten efectivas, lastimen o maten personas. ¡De acuerdo a la normativa, que ya está
vigente, si alguien quiere hacerle un juicio a alguna de estas grandes multinacionales, deberá presentar sus denuncias en tribunales elegidos por los
directos de las mismas, no en Argentina!
Más allá de todo esto, desde Convergencia
Socialista vemos necesario la organización de un gran movimiento, a través del
cual se proponga la no obligatoriedad de vacunarse, incorporando a quienes dudan de las supuestas bondades de estos productos de las multinacionales, pero también a gente que
estando a favor de vacunarse defiende el derecho democrático a no hacerlo.
Hacemos un llamado a sumarse a esta iniciativa a todas las organizaciones y personalidades dispuestas a sumarse a esta iniciativa, como las personas de la ciencia que critican las políticas sanitarias del gobierno o las fuerzas del Frente de Izquierda, cuyos legisladores votaron en contra de la Ley de Vacunas en la Cámara de Diputados.

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