Recordando a un gran dirigente obrero, José Francisco Páez
El 27 de setiembre se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de uno de los grandes dirigentes obreros de la corriente de la cual provenimos, José Francisco Páez. Aunque pasó un mes de esa fecha, lo recordamos en nuestro blog, con algunos párrafos de un texto de homenaje escrito por Miguel Sorans, referente de Izquierda Socialista, quien escribió lo siguiente horas después de la muerte del "Petiso":
Muchos de nosotros conocimos al “Petiso” Páez en los plenarios sindicales que convocaba el Sitrac-Sitram en 1971. Entonces, el Petiso, junto a dirigentes como Bizzi, Massera, Suffi, Flores y otros, habían desalojado a la burocracia sindical de los sindicatos de Fiat, en heroicas tomas de fábrica después del Cordobazo del 69. Eran los tiempos del surgimiento de una amplia vanguardia clasista y antiburocrática en todo el país, que ellos encabezaban.
Páez y la dirección del Sitrac-Sitram fueron protagonistas fundamentales del Viborazo, el segundo Cordobazo. Recuerdo siempre su rol destacado en los plenarios que muchas veces presidía junto con Massera. Era un gran orador. La influencia de las posturas ultras impidieron entonces que surgiera un movimiento unitario clasista de todo el país, posición que llevábamos desde la corriente sindical del PRT-La Verdad, que encabezaba la interna del Banco Nación y otras comisiones internas del SMATA, Petroquímica Sudamericana, entre otras.
Páez tomó contacto con los compañeros que comenzaron a formar la Regional Córdoba en 1969, encabezados por Cesar Robles, que se volcaron a la militancia sobre las principales fábricas del automotor. En 1972, con el llamado del PST a formar un frente obrero y socialista, Páez rechazó definitivamente las posiciones ultraizquierdistas que decían «ni golpe ni elección, revolución», haciéndole el juego al peronismo y al Gran Acuerdo Nacional. Se incorporó al partido y aceptó ser candidato a gobernador en Córdoba.
Desde que ingresó a nuestro partido, Páez fue uno de los principales dirigentes obreros tanto en el PST como luego en el MAS. Impulsó la construcción del partido desde las candidaturas electorales y en el trabajo sindical, las luchas y la pelea contra el guerrillerismo de la época. Formó parte de la delegación del partido argentino al Décimo Congreso de la Cuarta Internacional en febrero de 1974.
El 27 de enero de 1976, cuando había viajado a Córdoba por tareas partidarias y estaba realizando un trámite con su ex esposa, un grupo de civiles armados intentó introducirlo en un automóvil sin matrícula. Páez se resistió, reconoció al jefe del operativo, lo llamó a gritos por su nombre y gracias al tumulto impidió su secuestro. Pero apareció un patrullero, que lo detuvo por «asociación ilícita» y violación a la monstruosa ley 20840, llamada «antisubversiva».
Al producirse el golpe de Estado era uno de los tantos compañeros presos por el gobierno de Isabel Perón. Lo alojaron en la Unidad Penitenciaria Nº 1 en Córdoba. A pesar de estar «legalmente» detenido, sufrió varios simulacros de fusilamiento y era inminente su asesinato. Nuestra corriente internacional y los militantes exiliados del PST impulsaron una fuerte campaña para salvar su vida, así como la de otros compañeros.
Difundíamos en todo el mundo el genocidio de la dictadura y reclamábamos por la vida y la libertad de Páez y demás detenidos y desaparecidos. A fines de 1981 Páez recuperó la libertad y retomó la militancia. En la guerra de Malvinas, por política del PST y con su acuerdo, se ofreció de voluntario junto al «Pelado Matosas». Integró la dirección del MAS cuando se fundó en 1982 y fue candidato.
En la crisis partidaria que se fue desarrollando a partir del fallecimiento de Moreno en 1987, y el estallido producido en 1991/2, Páez estuvo junto a los compañeros que en 1992 fundamos el MST. Abandonó la militancia en 1995. Posteriormente acompañó en su primer período el proyecto de Luis Zamora, cuando fundó Autodeterminación y Libertad. Luego se alejó. Su salud se fue deteriorando en los últimos años, falleciendo el 27 de setiembre de 2005 por un accidente cerebro vascular del que no se pudo recuperar.
Sin ninguna duda podemos decir que se nos fue un grande del movimiento obrero. El “Petiso” ya está en la historia de la clase trabajadora, junto a aquella camada de dirigentes clasistas de los 70, como ejemplo para las nuevas generaciones de luchadores sindicales. Ejemplo de combate inclaudicable contra la patronal y la burocracia sindical, pero también como dirigente obrero revolucionario que dio su vida por apoyar la construcción de un partido revolucionario, de una alternativa política de los trabajadores.

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