La tarea del movimiento de masas boliviano: enfrentar el ajuste de Arce


 Por Juan Giglio

Un año atrás, el gobierno de Evo Morales se desmoronó como un castillo de naipes, empujado por su propia crisis y un proceso de luchas que reclamaban la convocatoria a nuevas elecciones. En ese contexto, tanto Evo, como la mayoría de sus funcionarios, renunciaron y huyeron sin dar ningún tipo de pelea, demostrando no solo su cobardía, sino también que nadie salió a sostenerlos, debido a sus políticas de ajuste, saqueo y represión.   

Por eso, quien debía reemplazarlo, la presidenta de la Cámara de Senadores -Adriana Salvatierra, que integra su mismo partido, renunció y le entregó el poder a la oposición de derecha.  No fueron los milicos quienes tumbaron a Evo, reemplazando al régimen democrático burgués por otro de las Fuerzas Armadas. Si eso hubiese sucedido, habrían acabado con los mecanismos electorales capitalistas, que no sólo se mantuvieron sino que terminaron dándole el poder al partido desplazado. (Volver a página principal)

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