Imperialismo, biotecnología y capital financiero, una combinación mortífera


 Por Francisco Ramos

 “El nombre de una cosa es por entero exterior a la naturaleza de la misma. Nada sé de una persona de la que sé que se llama Jacobus” (Marx).

La institución capitalista OMS -WHO- nada tiene que ver con la salud, o por lo menos con el sentido que pretenden imponernos. Es más, su sentido sería más bien el opuesto, es decir el de la no-salud. Fundada en 1948 no es otra cosa que una plataforma de despegue de las mercancías producidas por los grandes laboratorios farmacéuticos.

¿Pero, qué son los laboratorios farmacéuticos, sino empresas ligadas íntimamente al capital financiero más concentrado y desarrollado, que hoy por hoy es preponderante entre sus pares? Lenin, en su obra “Imperialismo fase superior del Capitalismo”, caracterizó que esta forma de producción evolucionó a una fase cualitativamente superior de socialización del trabajo, que produjo una concentración fabulosa -o monstruosa- de capitales, que dieron lugar a gigantescos monopolios. (Leer todo) 

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