Chile, derrota contundente del régimen y continuidad del proceso revolucionario


Por Nico Kobane 

Un día histórico fue el de ayer al otro lado de la cordillera, porque el pueblo chileno -que viene protagonizando una revolución que influye y empuja al resto de los países del continente- votó masivamente en las elecciones por el "Apruebo", que expresa su voluntad de dar por tierra con la reaccionaria constitución de Pinochet. 

La revolución chilena, que muchos plumíferos de la burguesía y de varias organizaciones de izquierda, vieron retroceder debido a la cuarentena, reapareció con más fuerza que antes en la perspectiva de acabar con el Plan Piñera, cuyos objetivos van mucho más allá de la continuidad del régimen antidemocrático que sostiene la constitución pinochetista.

Por esa razón, este mes, a un año de las históricas movilizaciones de 2019, el movimiento de masas volvió a demostrar su vitalidad, rememorando los sucesos de la Plaza Dignidad, dinámica que se expandió a decenas de poblaciones. ¡Allí, en el epicentro magnífico de los grandes enfrentamientos que tuvieron lugar 12 meses atrás, más de 200.000 realizaron una tremenda demostración de fuerza, pese a la campaña pro criminalización de la protesta y a los llamados a la "no violencia". 

Figuras como el alcalde de Recoleta y el candidato presidencial del PC, Daniel Jadue, este viernes 16 jugaron sus cartas a favor de la gobernabilidad, declarando que esperaban  que la ciudadanía pueda manifestarse, que esta sea completamente pacífica, y que logremos todos reconocer el peligro de la violencia y que lo condenemos, y yo lo condeno con absoluta claridad. Sin dudas estos sectores se han sumado al discurso de la cocina política que busca separar a las masas de la acción directa.

A un año del comienzo de la nueva Revolución Chilena, se debe recordar que el quiebre en la situación política  no solo fue producto de las grandes batallas de la juventud y el pueblo contra las fuerzas represivas, sino además de la vigorosa irrupción del movimiento obrero. ¡Es que la propuesta de plebiscito, que por la cuarentena fue postergado -desde abril hasta la fecha- surgió luego de la huelga general del 14 noviembre de 2019! .

Una elección histórica

Esta elección, que fue impuesta por el movimiento de masas, fue convocada alrededor de dos preguntas centrales: la de Apruebo o Rechazo una nueva constitución. La segunda opción tenía que ver con posibilidad de que la nueva Carta Magna fuera resuelta mediante una "Convención Mixta" -integrada en un 50% por constituyentes designados por el Congreso- o directamente que fuera resuelta por una Convención Constitucional. 

El Apruebo arrasó en todas las regiones, con alrededor de un 80% de los votos, demostrando que el pueblo repudia de conjunto al régimen pinochetista. En ese marco, la mayoría le envió un mensaje muy claro a la "rosca" de políticos oficialistas y opositores que pretenden definir "desde arriba" cuál será la nueva constitución. En ese sentido, se resolvió que sea el pueblo quien se ocupe de cambiarla.

De las 14 millones de personas que estaban habilitadas para votar, concurrieron a las urnas cerca de 9 millones. ¡Un 65 %  contra el 49 % que votó en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de  de 2017, lo que demuestra el interés popular por modificar la actual institucionalidad!. Esta enorme participación y la victoria obtenida, empujó a miles a las calles para festejar, especialmente a la juventud, que votó de forma masiva. 

Piñera, tratando de acomodarse, salió rápidamente a declarar que se trató de un triunfo de todo Chile, realizando un llamado a la unidad. Sin embargo, queda claro que este, que ha sido un triunfo del pueblo, es una gran derrota del gobierno y del régimen que sostiene, porque de contenido las bases votaron que no existe la posibilidad de ninguna "pacificación" mientras el actual presidente continué habitando la Casa de la Moneda.  

Durante estos meses tuvo lugar un importante debate dentro de la vanguardia, sobre si era o no correcto concurrir a votar, teniendo en cuenta que lxs de arriba se valieron del llamado a votar para poner en el freezer al proceso revolucionario. Sin embargo, la maniobra se les volvió en contra y terminó colaborando con la movilización y la radicalización de las masas, ya que el plebiscito alentó la discusión de quiénes y de qué manera deben hacerse cargo del poder. 

La búsqueda de un freno a la revolución, a través de esta variante reformista, lejos de llegar a ponerle freno a las acciones multitudinarias y combativas de lxs de abajo, servirá para que grandes porciones de la clase obrera y del pueblo comiencen a sacar la conclusión de que más que cambiar el régimen sobre el que se sostiene el dominio de la burguesía, será necesario acabar con el Sistema Capitalista dando lugar a otro de características revolucionarias.

La victoria en el plebiscito y el ascenso obrero que continuó a pesar de la Cuarentena, evidencian la posibilidad de avanzar para ese lado, como quedó demostrado meses atrás cuando se conquistó un retiro anticipado de una parte de los aportes previsionales privados. ¡La lucha por un cambio social no vendrá de la mano de reformas constitucionales amañadas, sino peleando en serio y resolviendo todo en los comités de base y demás instituciones democráticas que surjan del actual proceso asambleario que recorre el país!

La lucha por una Asamblea Nacional Constituyente, con participación activa y decisiva de lxs de abajo, debe ser una de las consignas centrales de la nueva coyuntura, junto con la salida inmediata de Piñera del gobierno, para lo cual habrá que profundizar la lucha y retomar el camino de la Huelga General, consignas que irán junto a las de exigencia de justicia por lxs caídxs y liberta a los presxs políticxs.

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