Por Ernesto Buenaventura
La
Bonaerense, como todo lo indica, secuestró a Facundo, un pibe cuyo
único “delito” fue haber hecho “dedo” en la ruta para tratar de ver a su novia.
Esta “maldita” policía, con un prontuario plagado de casos de “gatillo fácil”,
torturas y todo tipo de violaciones a los derechos humanos, ha sido responsable
de otras desapariciones, como Miguel Bru, Luciano Arruga, Julio López, etc.
Berni dirige el Ministerio de Seguridad no para frenar esta
dinámica, sino para incentivarla, agitando un discurso
represivo contra los/as de abajo. Por eso, no es casualidad que la Bonaerense, con el ministro a la cabeza, haya salido a reprimir, entre otros
conflictos obreros, a los laburantes del Penta que están peleando a brazo
partido por la recuperación de sus puestos de trabajo.
¡Berni se
tiene que ir, pero tampoco puede seguir existiendo esta institución, cuyo único
objetivo es atacar a los trabajadores y al pueblo pobre! Debe ser desmantelada de cabo a rabo, dando lugar a
otro tipo de estructura, cuya organización tiene que ser discutida y resuelta entre
las bases obreras y populares, que deben controlarla de forma efectiva y democrática.
Mientras
tanto, la investigación de lo sucedido no puede estar en sus manos, como tampoco de la Gendarmería -que asesinó a Santiago Maldonado- o la
Federal, cuyo curriculum nada tiene que envidiarle. ¡Debe
conformarse una Comisión Investigadora Independiente, integrada por familiares, y personalidades de los organismos de Derechos Humanos! Solamente
así se encontrará a los culpables y -movilización mediante- se los podrá castigar.

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