Por Francisco Ramos
En el fragor de las guerras mundiales imperialistas, los impresionistas postmodernos abandonaron una de las joyas más preciadas del modernismo, que es considerar al desarrollo de las fuerzas productivas como el elemento indispensable para analizar la evolución de la humanidad. Un punto de partida similar al que utilizamos los/as marxistas, que militamos en función de una perspectiva en la cual terminemos dejando atrás el yugo del trabajo, ubicado según Engels en lo que continúa siendo la “infancia del género humano”. (Leer todo)

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