Por Damián Quevedo
En la última semana Alberto Fernández empezó a despilfarrar el volátil capital político que le concedió la pandemia. Primero fueron los sucesivos traspiés y muestras de inoperancia del ministro de salud Ginés González y más adelante, la escandalosa desidia para con los jubilados, una situación que en los hechos rompió la cuarentena impuesta por el propio gobierno. (Leer todo)
En la última semana Alberto Fernández empezó a despilfarrar el volátil capital político que le concedió la pandemia. Primero fueron los sucesivos traspiés y muestras de inoperancia del ministro de salud Ginés González y más adelante, la escandalosa desidia para con los jubilados, una situación que en los hechos rompió la cuarentena impuesta por el propio gobierno. (Leer todo)

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