Por Juan Giglio
La situación política pegó un salto luego de los parazos del 30A y el 29M, no sólo por la contundente demostración de lucha de la clase trabajadora, sino por el nuevo fenómeno que empezó a materializarse en el piquete de Puente La Noria. Allí, a diferencia del resto de los cortes, organizados desde arriba -por la izquierda- tuvieron lugar dos Jornadas Activas votadas por diferentes asambleas de base, que mandataron a sus dirigentes a coordinar. De esa manera, los choferes del Expreso Lomas, la línea 60 y Autobuses, los/as terciarios/as del Instituto 103 y otros de la zona sur, los/as estatales de ATE Sur, obreros de Coca-Cola, Cresta Roja, junto a organizaciones de izquierda y piqueteras, pusieron en marcha un proceso de unificación de los conflictos, que marca una dinámica, que será fundamental a la hora de enfrentar la continuidad del ajuste con este y el próximo gobierno. (Ver suplemento)

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