Por Juan Giglio
La diferencia entre los que gobiernan y quienes pretenden subirse al trono -o sillón- de la Casa Rosada, es prácticamente inexistente, salvo en lo que hace al “relato”, que no es otra cosa que el “chamullo” o el tradicional “verso” criollo, ya que todos, absolutamente todos los que se postulan para continuar o reemplazar a los actuales conductores de la “Patria”, se arrodillan frente al altar que más los conmueve -el del Fondo Monetario Internacional- jurando fidelidad a sus políticas de ajuste al servicio de los grupos empresariales más poderosos de la tierra. (Leer todo)
La diferencia entre los que gobiernan y quienes pretenden subirse al trono -o sillón- de la Casa Rosada, es prácticamente inexistente, salvo en lo que hace al “relato”, que no es otra cosa que el “chamullo” o el tradicional “verso” criollo, ya que todos, absolutamente todos los que se postulan para continuar o reemplazar a los actuales conductores de la “Patria”, se arrodillan frente al altar que más los conmueve -el del Fondo Monetario Internacional- jurando fidelidad a sus políticas de ajuste al servicio de los grupos empresariales más poderosos de la tierra. (Leer todo)

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