Por Damián Vekelo
El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, con la caída de Lehman Brothers, significó el pico de una crisis de largo arrastre de la que el capitalismo no ha podido salir, ya que la única opción para impulsar un nuevo ciclo expansivo es la destrucción masiva de fuerzas productivas, liquidando recursos naturales y, fundamental-mente, millones de seres humanos, como sucedió en las grandes guerras mundiales. Hasta ahora esto parece imposible, porque existe un freno poderosísimo a esa destrucción, que es el ascenso revolucionario de las masas que emergió con la Primavera Árabe y se expandió a todo el mundo. (Leer todo)

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