Por Nico Kobane
Macron y la prensa burguesa emprendieron la tarea de convencer a la opinión pública que el movimiento de los Chalecos Amarillos habría comenzado a retroceder después de la decisión gubernamental de decretar un aumento en el salario mínimo y frenar la suba de los combustibles, gas y electricidad. Aunque, al principio, la movilización pareció decrecer, la realidad indica que la llama -que se extendió a otras partes del mundo- continúa encendida. (Leer todo)
Macron y la prensa burguesa emprendieron la tarea de convencer a la opinión pública que el movimiento de los Chalecos Amarillos habría comenzado a retroceder después de la decisión gubernamental de decretar un aumento en el salario mínimo y frenar la suba de los combustibles, gas y electricidad. Aunque, al principio, la movilización pareció decrecer, la realidad indica que la llama -que se extendió a otras partes del mundo- continúa encendida. (Leer todo)

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