Por Nicolás Riu
Los palestinos y las palestinas están sufriendo una nueva
Navidad bajo la ocupación de la bota sionista, con muros de seguridad, miles de
presos, decenas de misiles que caen sobre sus cabezas y parvas de efectivos
militares que aplastan los deseos de sus niños, que sueñan con la paz. Paz que
no obtendrán sin destruir a ese engendro contrarrevolucionario que es el Estado
de Israel. En ese contexto, las protestas no se tomaron un respiro “navideño”
ni siquiera en la ciudad donde supuestamente nació el Jesús de la Cristiandad, Belén.
Esta situación expresa el enorme rechazo del pueblo de Cisjordania a las políticas
del gobierno de Netanyhau y sus socios, los jefes del imperialismo yanqui. (Leer todo)

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