Por Juan Giglio
La derrota del cuarto ejército más poderoso del mundo en la Franja de Gaza constituyó un antes y un después en la relación de fuerzas entre las clases a nivel mundial, que influyó positivamente en las batallas obreras y populares que le sucedieron. 2014 quedará en la historia como el año en el cual el pueblo heroico - apoyándose en una fenomenal solidaridad internacional - hizo retroceder a la bestia fascista, empujando una nueva oleada de luchas en Medio Oriente y el resto del Planeta, cuando el proceso que había comenzado con la “Primavera Árabe” parecía haber retrocedido con la consolidación del golpismo en Egipto y del genocidio perpetrado por el carnicero Bashar al-Assad. La resistencia palestina triunfó gracias a un proceso de coordinación solidaria internacional inédito - con movilizaciones, bloqueos de barcos y empresas, boicots económicos y culturales, etc. - que le pegó un durísimo golpe al principal sostén del sionismo, EE.UU., debilitando de esa manera, a los gobiernos que aplican planes de ajuste al servicio de los dueños del mundo y profundizando la crisis de estos, situación que se reflejó a posteriori con el Brexit y el triunfo del “outsider” Trump, un verdadero “mono con grillete” que tomó el mando de un barco a la deriva que amenaza con hundirse. (Leer todo)

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