Por Gabriela Capurro
Días atrás, el diario estadounidense The New York Times
relató una situación que se repite cotidianamente en la India, donde muchas
mujeres pobres son sometidas a una brutal explotación por parte de mujeres
pudientes. Mientras las burguesas van a sus clases de yoga, a grupos de juego
para sus pequeños o a otros eventos destinados para ellas; las empleadas
domésticas limpian los platos con restos de comida y la ropa sucia antes de
retirarse - por las noches - a los barrios de emergencia construidos con chapas
viejas, maderas y plástico. La disparidad entre ricos y pobres significa que los “nuevos
ricos” surgidos del “boom capitalista” de las últimas décadas, pueden contratar
ayuda doméstica con salarios bajísimos, sin contratos laborales y con muy pocas
obligaciones. Las sirvientas temen perder sus empleos debido a la “influencia de
sus patronas sobre las autoridades”. (Tripti Lahiri, autora de “Maid in India:
Stories of Inequality and Opportunity Inside Our Homes”) Hace décadas que estos contrastes fenomenales entre ricos muy
ricos y pobres muy pobres, suceden en la India sin que aparentemente pase
demasiado, aparentando formar parte de esa sociedad donde junto con la
explotación capitalista persiste una opresión milenaria a través del sistema de
castas. Sin embargo, algo está cambiando, ya que en las primeras horas del 12
de julio las señoras y “sus” siervas entraron en guerra en la comunidad Mahagun
Moderne, una localidad situada en las afueras de la enorme ciudad de Nueva
Delhi. (Leer todo)

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