Por Nico Kobane
Representantes del STIA, referentes de base elegidos por los
trabajadores y funcionarios de la patronal, están llevando adelante las
negociaciones – en el Ministerio de Trabajo – correspondientes a la
finalización de la conciliación obligatoria, luego de que fueran reincorporados 52 operarios despidos debido a los cuatro días de huelga y
piquetes llevados adelante por la mayoría del personal. En ese contexto, la patronal, en línea con el gobierno nacional, está firme con su postura de mantener los
despidos, razón por la cual se ha pasado a un cuarto intermedio para el día de
hoy. Mientras tanto, las dos plantas de Cresta Roja permanecen
militarizadas. Proteinsa pretende además
avanzar sobre los salarios: con la excusa de un supuesto “incendio” en las
incubadoras redujo la jornada a seis horas, tratando de hacer lo mismo con los
sueldos, maniobra que fue rechazada tanto por el sindicato como por los
trabajadores. Los Perea, siguiendo
el camino de los Rasic en 2015, siguen juntando cheques impagos a los
proveedores, fugando capitales y enviando telegramas intimidatorios al
personal, de manera de asustarlos con el cierre y los aprietes. Es que la patronal no ha podido doblegar a
los trabajadores de Cresta Roja, que luego de años de durísimas luchas han
demostrado que están dispuestos a pelear en serio por sus derechos. Si las estas amenazas patronales se concretan
hay que volver a luchar entre las dos plantas, organizando asambleas, piquetes
y convocando a la solidaridad de todas las fuerzas obreras y populares. El 22, los trabajadores deben exigirles a los
dirigentes del STIA que pongan micros para ir a la Plaza de Mayo a reclamar el
Paro Nacional contra los despidos y el plan de ajuste del gobierno.

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