Por Juan Carlos Beica
En una reunión de historiadores realizada en la carpa de
Pepsico, uno de los panelistas afirmó que los trabajadores de esta empresa
están “retomando las mejores tradiciones del movimiento obrero, porque son la
expresión del sagrado derecho a la rebelión de los oprimidos, cuestionando al
capital y la alienación del trabajo asalariado…” Siguiendo esta línea de razonamiento, sostenida por los
camaradas del PTS, en un par de notas de uno de sus dirigentes - Titín Moreira
- se dice que este es “el conflicto más importante de los últimos tiempos… Las
leonas de PepsiCo, como ya las llaman, junto a los varones han mostrado que se
puede enfrentar a las patronales y a su gobierno”. No tenemos dudas de que esta lucha provocó mucha bronca en el
conjunto de la población, que vio en el desalojo la posibilidad de que ese tipo
de situaciones se multiplique dejando un tendal de cientos de miles en la
calle. La simpatía con sus obreros se reflejó inmediatamente en la marcha
solidaria, que cosechó aplausos a diestra y siniestra. Tampoco dudamos de la valentía de los obreros que se
subieron al techo y de los/as que junto a cientos de militantes del PTS se enfrentaron
a la policía. Sin embargo, como revolucionarios tenemos que decir la verdad, única
manera de extraer las conclusiones que nos permitirán afrontar con éxito los
próximos combates obreros. (Leer todo)

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