Por Simón Rodríguez Porras del PSL Venezuela
Los centros electorales vacíos fueron la demostración del
fracaso de Maduro. La población le dio la espalda a la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) en medio de grandes protestas y un salto en la represión,
demostrando que la rebelión popular vive. La MUD sigue apostando a la
negociación para una salida pactada, mientras Maduro avanza en la senda
dictatorial. El resultado de la elección se conocía de antemano, los 545
miembros de la Asamblea Nacional Constituyente son oficialistas. En la
fraudulenta elección no participaron la MUD ni la oposición de izquierda. Sin
embargo el autogolpe de Maduro ha quedado debilitado por la persistencia de la
lucha popular en los barrios más pobres del país. Desesperado por ocultar la
abstención, el Consejo Nacional Electoral unificó varios centros de votación en
las instalaciones del Poliedro de Caracas, un estadio techado, para poder
mostrar imágenes con colas de votantes; el ingenio popular respondió con la
consigna “el Poliedro no es Venezuela”. Concluido el proceso, el gobierno
fabricó la cifra de 8 millones de votantes, un 41,4% de los 19,5 millones de
votantes inscritos en el padrón electoral. La inverosímil cifra representa cien
mil votos menos que los obtenidos por Chávez en las elecciones de 2012 y 2,4
millones más que los recibidos por el chavismo en 2015. La firma independiente
Torino Capital, dirigida por un ex funcionario chavista, en base a encuestas
realizadas en más de cien centros electorales, estimó la abstención en 82%. (Leer todo)

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